Emilio M. González: a 25 años de su partida

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Un día como hoy, 16 de abril, pero de 1998, murió en la Ciudad de México Emilio M. González Parra.

El destacado político nayarita nació en Ixtlán del Río el 23 de mayo de 1913; era hijo de Emilio González Ramírez y Gonzala Parra, ambos profesores rurales.

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En su localidad natal concluyó la primaria, lo cual muy pocos mexicanos lograban en esa época; no continuó los estudios y optó por aprender el oficio de telegrafista. Así obtuvo su primer empleo a los trece años de edad y en 1927 partió a laborar en Navojoa, Sonora.

Era telegrafista cuando ocupó la Secretaría General del Sindicato de Trabajadores de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas. Con ese carácter fue uno de los fundadores de la Federación de Trabajadores de Nayarit y la Confederación de Trabajadores de México (CTM).

En la Federación estatal fue Tesorero (1937) y Secretario General (1937-1979); en la Confederación Nacional fue Secretario de Acción Política y Secretario General sustituto (a partir de 1979), así como Secretario General vitalicio. Representó a la CTM en diversas reuniones internacionales y fungió como Secretario de Acción Política del Congreso del Trabajo.

También participó en la fundación del hoy Partido Revolucionario Institucional, cuyo Comité Directivo Estatal presidió de 1957 a 1961. Desde los veintisiete años de edad ocupó cargos públicos durante toda su vida partidaria, excepto en el periodo 1962-1966.

Fue cuatro veces Diputado federal (1940-1943, 1949-1952, 1967-1970, 1979-1982. Este último periodo no lo concluyó por su designación como candidato a Gobernador); una vez Diputado local (1945-1948) y tres veces Senador de la República (1952-1958, 1970-1976 y 1988-1994). En 1988 fue designado líder de la mayoría en el Senado de la República y, por ende, presidió la Gran Comisión del Congreso de la Unión.

Igualmente, se desempeñó como Gobernador  (1981-1987). Su gestión fue catalogada por sus adversarios políticos como populista; él reiteró como titular del Ejecutivo estatal que el pueblo estaba en el poder y apoyó o al menos toleró, por ejemplo, el movimiento social por la vivienda popular.

Recorrió comunidades de todos los municipios del estado, donde en compañía de su gabinete y servidores públicos invitados concedió audiencia pública, al igual que en el Palacio de Gobierno, en maratónicas jornadas, para dar respuesta a solicitudes de salud, vivienda, educación, seguridad, obra pública… Gran parte de los nayaritas le llamaban “el amigo Emilio”.

Promulgó el decreto para la jubilación dinámica del magisterio y la burocracia estatal, lo cual permite que las personas pensionadas reciban aumentos como el personal en activo. La pertinencia financiera de la medida hoy se discute, sobre todo en virtud de las condiciones del fondo de pensiones y a la luz de las nuevas disposiciones legales en la materia.

Junto al cúmulo de pequeñas obras dispersas en la geografía nayarita, por él gestionadas, destaca la construcción, en el extremo norte del parque Juan Escutia de Tepic, del Teatro del Pueblo, que hoy también ostenta el nombre del ilustre literato acaponetense Alí Chumacero.

Estatuas y bustos se han erigido en memoria de Emilio M. González, cuyo nombre también tienen escuelas, colonias y calles. Una encuesta domiciliaria realizada en la capital del estado a cuatro años de su fallecimiento, arrojó como resultado que se le consideraba el mejor Gobernador que Nayarit había tenido.

Hombre de su tiempo, aún motiva polémicas, mas no ha caído en las sombras del olvido.

https://youtu.be/DlFbSwxALAw