Istete, una tradición dulce de Tepic que se niega a morir

Tepic.- Miel de abeja, nuez, limón y especias, son parte de la receta del Istete, uno de los dulces tradicionales de Tepic, que mantiene celosamente resguardada una sola familia y que en los últimos años, uno de sus integrantes ha decidido innovar con la fabricación de paletas, enchilados y otros subproductos para atraer a más consumidores.

Este dulce nació hace más de 115 años, de la mano de doña Ramona Ramos Silva, la matriarca de la familia.

En la capital nayarita son tres los «isteteros» que actualmente recorren las calles y ofrecen el dulce: Ignacio López Alatorre -el padre de la familia-, Ignacio López López -el hermano mayor- y Héctor Efraín López López, este último desde hace 4 años decidió formalizar una empresa, innovar y con ello mantener la tradición pero adaptarse a nuevas necesidades.

«A raíz de que hay más demanda e interés de distribuidores para tenerlos en las tienditas de las esquinas, hubo la necesidad de registrar la marca y entonces surgió la necesidad de hacerlo fileteados en bolsitas, de hacerlo en paletas; otra idea es fabricar a modo de paleta en cuchara y los Istechitos para consumirlo en pequeños pedazos para no empalagarse» contó Héctor.

Según Héctor, la abuela Ramona se dedicó a la venta de dulces típicos en ferias de los pueblos, desde niña hasta los 96 años que murió por complicaciones de la diabetes y a su actividad se sumó su esposo, el abuelo Simón López.

Sobre la creación del Istete, Héctor dice que su abuelos, en el afán de inventar nuevos caramelos para llevar a las ferias, mezclaban ingredientes y en una de esas, surgió este chicloso que ha cobrado fama e identidad en Tepic.

«El nombre con el que se empezó a vender era Istetetones, aunque desconocemos si tiene que ver con el cerro del Istete -donde ahora se ubica el basurero público-; el dulce se vendía por las calles con un pregón pero era muy largo el nombre y se recortó. Además mi abuela era indígena náhuatl y no hablaba español, mi abuelo nunca dijo por qué le pusieron así y por eso no sabemos bien el significado” explicó el dulcero.

El dulce es una mezcla de miel de abeja natural, nuez, cacao, leche, limón, y especias y según Héctor, por sus ingredientes pueden ayudar a aliviar molestias de la tos.

La fabricación del dulce es especial, ya que se emplean más de tres horas para lograr sus constancias esponjosa pero crocante, y debe hacerse a horas en que la temperatura sea templada, ya que podría derretirse en tiempo de calor o endurecerse muy pronto si hace frío.

«Es necesario tener mucha condición física para lograr el punto del dulce y lleva varias horas; también porque caminamos mucho en las calles o pueblitos donde tenemos nuestra ruta diaria; yo desde los quince años aprendí a hacer el Istete y además de que ayudaba a mi familia, me podía comprar zapatos, ropa o lo que yo quisiera» dijo Héctor.

La venta del dulce tiene mayor demanda en temporadas vacacionales o días festivos, cuando llegan personas de otras localidades o migrantes que se han establecido en Estados Unidos u otros países, y compran grandes volúmenes, para recordar sus orígenes.

El kilo del chicloso cuesta cerca de 400 pesos y las barras que ofrecen los tres isteteros pesan más de 8 kilos que se terminan en dos días, y cada rebanada cuesta cerca 20 pesos que es acompañada con un pedazo de limón en un sobre de plástico para disfrutar de esta tradición que se resiste a morir.