Dan pena mínima al bonachón asaltante de Bancoppel

Podrá recuperar la libertad mediante una conmutación y el pago de siete mil pesos de botín.

Tepic.- Seis meses después de que Jorge Ernesto Silva Rodríguez asaltó el Bancoppel de avenida Victoria, en Tepic, ha confesado ser el responsable durante una audiencia de procedimiento abreviado.

Si la condena por asalto es de cinco a 15 años de cárcel, la agencia del Ministerio Público propuso la mínima en el caso de Silva Rodríguez, además de una reducción para quedar en tres años y cuatro meses, aunque habría que añadir la reparación del daño en siete mil pesos de botín, más el equivalente a 30 días de multa.

Al tratarse de una condena menor, Jorge Ernesto está en posibilidad de recuperar la libertad mediante el pago de la conmutación por los citados 3.4 años.

De aspecto bonachón y un tanto descuidado, con calvicie y obesidad, con una barba blanca más parecida a la de Santa Claus que a un delincuente maloso, Jorge Ernesto acudió este jueves a la audiencia de procedimiento abreviado ante el juez César Octavio García Torres. A su lado, una defensora pública.

El juez le hizo una serie de preguntas para verificar, entre otras cosas, si voluntariamente aceptaba su culpabilidad, sin presión para someterse al procedimiento abreviado. Previamente le explicó de su derecho a ir a un juicio oral, aunque por otra parte le mencionó al beneficio al disminuírsele la pena mínima, según la propuesta ministerial que, añadió ésta, había sido conocida y aceptada por Bancoppel.

A cada interrogante, Jorge Ernesto respondió en un tono tímido, como si su voz fuera el eco. Agarró la condena puesta en oferta.

Aquel tres de marzo, minutos antes de la una del mediodía, este individuo que ronda los 50 años le pidió a una cajera de Bancoppel la entrega del dinero, pero fue tan bajita la voz que la empleada no entendió y le preguntó en qué podía ayudarle. El sujeto insistió, añadiendo un movimiento de advertencia: se abrió la chamarra puesta y dejó ver la cacha de una pistola. La trabajadora le entregó siete mil pesos.

Tres semanas después intentó hacer la misma operación en otra sucursal de Bancoppel. Lo que no sabía era que el video del atraco y fotografías de su persona habían sido mostrados a los empleados. Así, fue reconocido mientras hacía fila a las cajas, puesto que incluso llevaba las mismas ropas de la vez anterior. “¡Es el ratero, el ratero!”, gritó una de las trabajadoras.

Jorge Ernesto intentó darse a la fuga pero fue detenido por una agente de la policía municipal. Traía una pistola tipo escuadra “de uso deportivo”, precisó entonces un perito.

Salvo las partes en el juicio, dos policías estatales y este reportero, nadie más asistió a la sala para atestiguar la conclusión de lo que hace seis meses tuvo un impacto social.

Esta información es publicada con autorización de su autor. Oscar Verdín Camacho publica sus notas en www.relatosnayarit.com