Con el inicio del Buen Fin, especialistas en salud mental y neurociencia destacan que la dopamina, un neurotransmisor clave en el sistema de recompensa del cerebro, puede influir en las decisiones de compra impulsivas.
En contextos de ofertas y promociones, la liberación de dopamina genera sensaciones de placer y motivación que pueden llevar a los consumidores a adquirir productos sin evaluar su verdadera necesidad.
Investigaciones en comportamiento del consumidor muestran que la anticipación de una oferta activa regiones cerebrales asociadas al bienestar, generando una sensación de urgencia que incrementa la probabilidad de realizar compras rápidas. Este mecanismo explica por qué durante eventos de venta masiva, como el Buen Fin, los estímulos de marketing pueden intensificar la conducta impulsiva.
Los expertos advierten que, aunque estas respuestas son naturales, pueden interferir con la toma de decisiones racional y responsable, aumentando el riesgo de compromisos financieros innecesarios. Por ello, es fundamental que los consumidores mantengan la atención sobre sus prioridades y capacidad de pago.
Para contrarrestar estos efectos, los especialistas recomiendan establecer un presupuesto previo, evaluar la necesidad real de los productos y tomarse un tiempo antes de concluir cualquier transacción. Estas medidas permiten que las compras se realicen de manera consciente, equilibrando los incentivos del mercado con decisiones financieras responsables.






