El presidente Donald Trump admitió recientemente que los trabajadores migrantes expulsados por su administración, sobre todo en sectores como la agricultura y la hotelería, son “difíciles de reemplazar”, pues, aseguró en una entrevista con CNBC, “la gente que vive en las ciudades no hace ese trabajo… lo hacen de forma natural”, expresó.
Según datos oficiales, en 2022 vivían aproximadamente entre 11 y 11.3 millones de personas indocumentadas en Estados Unidos De ellas, cerca de 4 millones eran originarias de México —alrededor del 37 % del total— la cifra más baja registrada desde los años noventa. Estudios del Migration Policy Institute estimaron que en 2023 la población indocumentada aumentó a 13.7 millones, aunque la proporción de mexicanos continuó en descenso.
Trump también insinuó que podría permitir el regreso legal de algunos trabajadores deportados a través de programas especiales, buscando mitigar el impacto económico de las deportaciones sin abandonar sus políticas de expulsión
Estos datos, de acuerdo a expertos, reflejan el conflicto entre su agenda de control migratorio y la dependencia económica de industrias que requieren mano de obra migrante especializada, en especial en zonas agrícolas críticas como California y Texas.






