El calor está acabando con los monos aulladores en el sur de México

* Los monos aulladores en Tabasco están sufriendo las consecuencias del cambio climático, con al menos 138 muertos debido a las temperaturas extremas. Rescatistas locales están luchando por salvar a los supervivientes.

0
Imagen de Jai79 en Pixabay

Hace tanto calor en México que los monos aulladores están cayendo muertos de los árboles. Desde el 16 de mayo, al menos 138 de estos primates de tamaño medio, conocidos por sus rugidos vocales, han aparecido muertos en el estado de Tabasco, en la costa del Golfo de México, y en Chiapas, según el grupo de Conservación de la Biodiversidad del Usumacinta. Otros fueron rescatados por residentes, entre ellos cinco que fueron llevados de urgencia a un veterinario local que luchó por salvarlos.

“Llegaron en estado crítico, con deshidratación y fiebre”, explica el Dr. Sergio Valenzuela. “Estaban flácidos como trapos. Era un golpe de calor”.

AnuncioSanta Martha Bungalows

Mientras que la brutal ola de calor de México se ha relacionado con la muerte de al menos 26 personas desde marzo, los veterinarios y rescatistas dicen que ha matado a docenas y quizás cientos de monos aulladores. Alrededor de un tercio del país registró máximas de 45 grados centígrados el martes.

Aparecen monos muertos en México

En la ciudad de Tecolutilla, Tabasco, los monos muertos empezaron a aparecer el viernes, cuando una brigada local de bomberos voluntarios se presentó con cinco de las criaturas en la caja de un camión.

Normalmente intimidantes, los monos aulladores son musculosos y algunos pueden llegar a medir 90 centímetros, con colas igual de largas. Algunos machos pesan más de 13,5 kilos y pueden vivir hasta 20 años. Están dotados de grandes mandíbulas y un temible conjunto de dientes y colmillos. Pero sobre todo son conocidos por sus rugidos de león, que no se corresponden con su tamaño.

“Me pidieron ayuda y me preguntaron si podía examinar algunos de los animales que llevaban en el camión”, explicó Valenzuela el lunes. “Dijeron que no tenían dinero y me preguntaron si podía hacerlo gratis”.

El veterinario les puso hielo en las manitas y los pies y los conectó a sueros con electrolitos. De momento, parece que los monos se están recuperando. Antes apáticos y fáciles de manipular, ahora están en jaulas en la consulta de Valenzuela.

“Se están recuperando. Están agresivos. Vuelven a morder”, afirma, señalando que es un signo saludable para estas criaturas habitualmente furtivas.

Muerte de monos: una “sinergia” de factores

La mayoría no tiene tanta suerte. El biólogo Gilberto Pozo contó unos 138 animales muertos o moribundos en el suelo bajo los árboles. La mortandad empezó el 5 de mayo y alcanzó su punto álgido el fin de semana.

“Caían de los árboles como manzanas”, explica Pozo. “Estaban en un estado de deshidratación grave y murieron en cuestión de minutos”. Ya debilitados, dice Pozo, las caídas desde decenas de metros (yardas) de altura infligen daños adicionales que a menudo acaban con los monos.

Checa el reporte completo aquí