“Disfruten un buen vaso de agua fría por mi”; la carta de Juan Pablo cuya vida hoy terminó

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El senador suplente, Juan Pablo Adame, dejó de existir a sus 38 años de edad a causa de un cáncer de estómago que padecía informó su papá, el exgobernador de Morelos, Marco Adame.

Juan Pablo era senador suplente de Miguel Ángel Mancera quien al separarse de su funciones el pasado 6 de septiembre, permitió cumplir su sueño de ser senador aunque sea por un día y tras rendir protesta, Adame aprovechó para presentar una iniciativa en la que pidió al Ejecutivo federal incluir en el presupuesto de egresos se destinen recursos suficientes para el combate del cáncer y para fortalecer los programas de prevención, detección temprana y tratamiento de esta enfermedad.

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En las primeras horas de este martes 5 de diciembre, Juan Pablo falleció.

El mismo Juan Pablo había informado recién que el pasado 29 de noviembre entraba a la etapa final de su padecimiento al iniciar cuidados paliativos, es decir, solo para calmar el dolor y el sufrimiento pero ya sin atacar al fatal tumor.

Aquí la carta íntegra de Juan Pablo Adame:

“Ver el vaso lleno, tomarlo y pasarlo por tu boca, sentir cómo se activan tus papilas de inicio a fin, que el agua pase por tu garganta y dejar de tener sed; una sensación única, un placer tan grande.

Llevo más de un mes sin poder gozar de ese vaso de agua fría, mi cuerpo se ha ido deteriorando y por la enfermedad he perdido gustos tan simples y tan básicos como el tomar un buen vaso de agua fría.

Gracias a estos momentos hoy valoro lo simple y lo cotidiano como algo extraordinario y te invito a hacer lo mismo, a que no des por sentadas las cosas que haces cada día; te invito a que encuentres en cada acción lo maravilloso que es la vida y el regalo que significa disfrutar todos los pequeños detalles.

Hoy entro a una nueva etapa de mi vida, mis oncólogos han sido muy generosos conmigo, han puesto lo mejor de sí para curarme hasta este momento, pero el cáncer no dio tregua; toca entrar a cuidados paliativos, decidimos tomarlos desde casa, ese espacio de amor y seguridad que hemos construido Eli y yo durante nuestro matrimonio.

Sé que me acompañarán con sus oraciones, pensamientos y con todo el amor que me han dado hasta el día de hoy a mí, a Eli, a María, a Rodrigo y a Inés.

Estoy muy en paz, con la tranquilidad y seguridad que Dios está conmigo, que no estoy solo; sigo disfrutando la vida como un regalo diario.

Hoy sólo asumo esta nueva situación de mi vida con la seguridad de que el cielo me espera, pero no seré yo ni las expectativas de vida que me han dado los doctores los que tienen la última palabra, Dios sabrá el día y la hora; mientras tanto, a vivir.

Disfruten de un buen vaso de agua fría por mí.

Con amor, Juan Pablo Adame Alemán”.