Del azul turquesa a la gris ceniza; revelan daños graves en tres islas de Tonga

* Después de la violenta erupción del volcán, comienza a saberse la magnitud del desastre.

La Fuerza Aérea de Nueva Zelanda realizó vuelos de reconocimiento sobre las islas, y captaron los daños que ocasionaron la erupción volcánica y el posterior tsunami. (Foto: Real Fuerza Aérea de Nueva Zelanda)

Las paradisiacas islas de Tonga, que lucían por su vegetación y su arena blanca rodeada del mar azul turquesa, ahora lucen desoladas y con un tono gris por la gran cantidad de ceniza que arrojó la violenta erupción del volcán.

Varios días después del desastre, comienzan a revelarse las catastróficas consecuencias del fenómeno natural, que a miles de kilómetros de distancia ocasionó que el mar se alejara de las costas.

Funcionarios de la ONU señalan que hay unas 84 mil personas afectadas, y ha sido difícil saber con prontitud los daños debido a que las comunicaciones con Tonga están interrumpidas, además de que hasta el miércoles, no se podía llegar vía aérea porque se realizaba la limpieza del aeropuerto internacional.

Un barco logró llegar y la tripulación reportó que quedan pocas viviendas de pie, pues fueron derribadas por olas que alcanzaron los 15 metros; también se dio a conocer que tres personas murieron.

En las zonas de mayor afectación, se necesita agua potable, alimentos y artículos de primera necesidad, además de restablecer las llamadas telefónicas y la conexión a internet.

El acceso al archipiélago se ha complicado a causa de los daños en la infraestructura portuaria de la remota nación oceánica, enclavada en el Pacífico sur.

De acuerdo con la agencia Associated Press, Tonga está libre de covid-19 y las autoridades han expresado que necesitan ayuda, pero evitando el contacto con personas ajenas a la isla para evitar que el virus se propague en los poco más de 100 mil habitantes de la nación insular.

El gobierno de Nueva Zelanda envió dos barcos, uno de ellos con 250 mil litros de agua potable, y una planta desalinizadora, mientras que el otro lleva un equipo de buceo para evaluar daños.