Esta es la historia de “La tienda del niño Adahan”; la abrió con apenas 14 años de edad

*Perdió a su padre a los 7 años y logró reabrir el abarrote que era de su papá.

A los 7 años perdió a su padre, ahorró por 5 años para su primer negocio y hoy es un próspero empresario. Sus vecinos nos cuentan la historia de “la tienda del niño Adahan”.

Apenas a los 14 años tenía los abarrotes más prósperos del pueblo de La Labor, muy cerca de Tepic. A los 16 también puso una lonchería y una panadería que vendía bolillos y pan dulce a diversos poblados de la región. A esa corta edad ya era un empresario exitoso que más tarde tendría muchos más negocios; pero la vida no ha sido nada fácil para ese niño que a los 7 años perdió a su padre y creció con sus abuelos cuando su madre emigró a los Estados Unidos.

Su historia la conocen muchos en esa pequeña localidad del valle de Matatipac. “Yo le voy a contar la historia de Adahan y la conozco porque a todos aquí en el pueblo nos consta, porque hemos vivido junto con él y lo vimos ahí trabajando desde chamaco cuando faltó su papá” dice Jesús Tejeda, ejidatario de este poblado del municipio de Santa María del Oro. “Aquí le tenemos mucho cariño, lo conocemos desde niño; era un chavalo sencillo y así sigue”. “Todo el tiempo ha sido una persona de trabajo y nunca nos ha cambiado el modo. Y como sabe lo difícil que es la vida, a quien él puede, lo ayuda” nos comparte otro vecino de la comunidad.

Trabajó en el campo, en las mismas parcelas que le heredaron. Fue presentado ante el ejido a los 11 años y en ese entonces ya sembraba maíz junto a sus tíos y administraba el cultivo de caña.

Los relatos coinciden: El trabajo, el esfuerzo y la constancia se unieron al sueño de reabrir los abarrotes que tenía su padre y eso lo motivó a ahorrar durante años todo lo que podía. Adahan Casas recuerda: “Cada semana levantaba el colchón para ver el ahorro, lo contaba y me animaba a seguir. Así me hice a la idea de que lo tenía que lograr”.

Un día, como a los cinco años de que empecé a ahorrar le dije a mi tío: “Ya tengo 20 mil pesos. ¿Dónde? Me preguntó. Pues abajo del colchón”. Fueron a contarlo y al confirmar la cantidad su tío le preguntó qué iba a hacer con ese dinero. “Quiero reabrir los abarrotes que tenía mi papá” le respondió. Así que fueron a Tepic a hablar con un distribuidor abarrotero que simpatizó con el muchacho a tal grado que le dijo: “Yo te voy a prestar otros veinte mil pesos para tu tienda, pero me vas a firmar un pagaré”.

Los habitantes de la labor comenzaron a llamar a ese negocio “La tienda del niño Adahan” pues les pareció curioso aquel jovencito que, diligente, atendía sus abarrotes donde encontraban todo tipo de productos. “Él viene desde abajo y desde chiquillo es muy trabajador” afirma la señora Dolores Rivera quien nos platica: “Él todo el tiempo ha luchado para salir adelante, empezó desde abajo y a muchos los ha ayudado. Aquí por eso lo queremos. Es muy buena persona el señor.

Bueno, ahora digo el señor, aunque en aquel entonces a su abarrote le decíamos, la tienda del niño Adahan”.

Adahan Casas ha prosperado desde entonces. Hoy es un nayarita cuyas empresas compiten en otros estados, pero siempre recuerda cómo empezó. Tiene muchas otras historias que ya nos irá contando. Por ahora terminamos conociendo el destino de aquel pagaré que firmó para abrir su primer negocio: ¿Lo pagaste? Le pregunto. “¡Claro que lo pagué ! y con gusto” Me responde.

“Hasta varios años después entendí lo que aquel señor me quiso enseñar al hacer que yo firmara el documento. Yo tenía apenas 14 años y por eso aquel papel era incobrable, pero quiso enseñarme el valor de la responsabilidad. Y lo logró”.