Julio hace artesanía en piedra como los nayaritas prehispánicos de hace 11 siglos

Hace más de mil años, en las fértiles tierras bajas aluviales de la costa noroccidental de
Nayarit -la zona nuclear donde se desarrolló la cultura regional Aztatlán-, la población
prehispánica se especializó en la producción de numerosos objetos suntuarios, de uso
ritual, funerario y hasta utilitario, que fueron manufacturados utilizando rocas argilíticas
(arcillosas) producto de alteración hidrotermal, del grupo de la caolinita. Los principales
yacimientos de este mineral no metálico en el estado de Nayarit se localizan hacia el
oriente de la población actual de Yago, en el sistema de lomeríos que topográficamente
marcan la transición entre la planicie aluvial y el piedemonte de la sierra.

Evidencias del procesamiento local por parte de las poblaciones costeras Aztatlán para
transformar y procesar esta materia prima han sido encontradas principalmente en el
sitio arqueológico de Amapa, en depósitos culturales ubicados cronológicamente en el
Postclásico Temprano y Medio (900-1350 d.C.). La información arqueológica disponible actualmente nos sugiere que estos objetos eran producidos no solamente para el consumo de la población local, sino que eran importantes objetos de comercio, integrándose a las complejas redes de intercambio comercial que establecieron las poblaciones Aztatlán a lo largo de toda la costa del
Pacífico noroccidental.

Más de once siglos después, el Sr. Julio López Escobedo, es el único artesano que en
la actualidad sigue trabajando rocas como la caolinita aplicando técnicas tradicionales
de trabajo basadas en el desgaste, el pulido y el bruñido, tratando de replicar las
técnicas lapidarias prehispánicas, Julio representa la tercera generación de hombres dedicados a recuperar la historia.

Julio comenzó a trabajar la piedra a los 12 años, como un simple pasatiempo. Como
en el caso de sus antecesores, la mayor parte de la producción artesanal de Julio no se
elaboró con fines comerciales sino para abastecer el autoconsumo familiar.

Recientemente Julio ha incorporado a su instrumental de trabajo herramientas de obsidiana y de calcedonia, con la intención de replicar las técnicas lapidarias de trabajo que fueron utilizadas por la población prehispánica asentada en la zona nuclear costera Aztatlán.

Según nos lo comentó el propio Sr. Julio, en las condiciones actuales el
trabajo artesanal de la piedra con fines comerciales (lucrativos) no representa una
actividad económicamente redituable para la población local, por lo que sería
indispensable explorar fuentes de financiamiento que fomenten la capacitación técnica
y la creación de talleres familiares especializados, aprovechando las materias primas
locales disponibles en los alrededores de Yago.

Además, eventualmente sería necesario contar con el apoyo gubernamental, estatal y
municipal, para lograr una comercialización exitosa de la producción generada en estos
talleres, posicionando sus productos en puntos de venta ubicados en los principales
destinos turísticos del estado, lo que redundaría en la creación de nuevos empleos y en
el mejoramiento de las condiciones de vida de los habitantes de Yago.

Con información de Mauricio Garduño Ambriz