“¡Está luchando con todo!”; el joven patinador trasplantado de riñón necesita donadores de sangre

* Su mamá Sonia Bustos proporciona su celular 311-3014643 a la espera de personas que puedan apoyar la donación.

En enero del 2004, Daniel Macías Bustos acababa de cumplir tres años cuando se habría convertido en la persona de menor edad en Nayarit en vivir con un riñón trasplantado.

Próximo a cumplir 20 años el 10 de diciembre, los últimos meses Daniel enfrenta leucemia y recibe quimioterapias.

“¡Está luchando con todo!”, se escucha decir a su mamá Sonia Bustos, quien revela públicamente su celular 311-3014643, a la búsqueda de donadores de sangre, puesto que su hijo continuamente necesita el suministro. Quienes estén en condición de donar pueden contactarla para agilizar la cita en el hospital 1 del Seguro Social, donde está internado. 

Explica que se cumple con un detallado protocolo para seguridad de los asistentes. Familiares y amigos  han atendido el llamado, pero se ocupan más.

En los últimos meses, Daniel se la ha pasado unos días en su casa y otros en hospital.

De acuerdo con su mamá, el riñón trasplantado hace prácticamente 17 años sigue funcionando; temían que se dañara puesto que su hijo llegó a soportar temperaturas por arriba de los 40 grados, antes de confirmarse la leucemia.

Además, el padecimiento coincidió con la aparición del Covid-19, pero reconoce al personal médico del Instituto Mexicano del Seguro Social que ha estado pendiente de su atención. Entre junio y julio, en que hubo escasez de quimioterapia, buscó apoyó externo para comprarla y se siguiera aplicando.

Por cierto, Sonia Bustos señala que mientras muchas personas reniegan del uso del cubrebocas o el constante lavado de manos sugerida a partir del coronavirus, el trasplante de Daniel les enseñó la importancia de la higiene diaria. Para ellos usar cubrebocas o lavar los artículos antes de meterlos al refrigerador es algo que han hecho por años. La limpieza es crucial en el órgano trasplantado.

A principios de febrero del 2018, localizado en el parque La Loma, a donde acudía para deslizarse en patineta, Daniel contó a este reportero:

“Yo quisiera ayudar para que muchas personas cambien su forma de pensar. La decisión de donar es de cada quien, pero cuando alguien va morir, una forma de vivir un poco más es dándole vida a otras gentes donando sus órganos: un riñón, un ojo, la piel y otras partes del cuerpo. La lista de personas esperando una donación en los hospitales es muy larga. Es mejor donar, sería de gran ayuda si todos donáramos”. 

De acuerdo con Sonia, Daniel está animado para superar la leucemia y un día volver a patinar, además de seguir cursando la Preparatoria Abierta.

Por lo pronto, necesita donadores de sangre.

(Fotos: Oscar Verdín Camacho, y cortesía)

* Esta información es publicada con autorización de su autor. Oscar Verdín Camacho publica sus notas en www.relatosnayarit.com