El lenguaje corporal de la niña Michel

* Se presume que en la muerte de la niña está involucrado la pareja de su mamá; en la violación no se descarta al abuelo, que el sábado le regaló un vestido por su cumpleaños.

Aunque se trate de niños, niñas, muy pequeños, que incluso no hablen, el lenguaje de sus cuerpos orienta la situación que viven.

Zonas no visibles de sus cuerpos, las partes íntimas, las que sólo son revisadas por los primeros cuidadores, generalmente la mamá, podrían significar el encontrar huellas, indicios si el menor ha sufrido alguna agresión sexual.

Pero si además el menor está constantemente asustado, nervioso, o llora en las noches, o se orina en la cama, también es parte de un lenguaje corporal que puede anunciar que algo le está pasando y encuentra una forma de decirlo.

En lo anterior coinciden dos especialistas en temas de violencia familiar, a quienes se consultó por separado, a propósito del caso Michel, la niña de tres años que murió el domingo 27 en Tepic, asfixiada.

La menor sufrió “abuso sexual reiterado”, informó este lunes el fiscal General del Estado Petronilo Díaz Ponce.

La muerte, que se investiga por feminicidio, ocurrió alrededor de las dos de la tarde, reportada en el hospital de la Cruz Roja, a donde la menor fue trasladada por César Raúl “N” “N”, de 31 años, pareja de la mamá de Michel.

La Fiscalía General del Estado (FGE) investiga una situación de suma complejidad: Michel murió por “asfixia por sofocación”, ha explicado el fiscal.

Lo anterior hace creer que probablemente se le puso un objeto o una mano entre la boca y la nariz, y se ejerció presión hasta que falleció. Por ello el deceso se atribuiría a César, a quien quedó a cargo la niña porque su mamá estaba trabajando, en un centro comercial.

Que el sujeto no haya huido, sino que la trasladó a la Cruz Roja, haría suponer que jamás pensó que la salvaje agresión llegaría a la muerte.

Sin embargo, hay mayor incertidumbre respecto a si el individuo agredía sexualmente a la menor o si era el abuelo materno, Mauricio “N” “N”, o si fueron los dos.

En ese aspecto resulta relevante que la víctima no habría sufrido violación el domingo 27, sino días o semanas antes. Por ello aparece en escena el abuelo Mauricio, que la recibió en su casa varias semanas o meses mientras su hija y yerno trabajaban. La tenía por horas y luego la recogían.

Incluso, el sábado 26 en que Michel cumplió tres años, Mauricio le habría regalado un vestido.

El fiscal informó que el citado abuelo cuenta con antecedentes relacionados con abuso a menores en un entorno de familia. Tiene 60 años.

Para la tarde de este martes, la Fiscalía deberá resolver bajo qué delitos pondrá a disposición a los imputados ante un juez de control, si procederá contra ambos, o si también  incluirá cargos contra la mamá considerando alguna omisión de cuidados, porque la niña tendría lesiones visibles de tiempo atrás.

La pareja se conoció a través de Facebook y tenían más de cuatro meses viviendo juntos, en la colonia Benito Juárez, ubicada cerca de Forum.

Michel hablaba poco. Apenas decía dos o tres palabras. Acaso era parte de su lenguaje corporal para anunciar lo que estaba sufriendo.

El caso Michel confirma la insistencia de especialistas de que el agresor sexual de menores muchas de las veces es un cercano, incluidos familiares.

 

 

* Esta información es publicada con autorización de su autor. Oscar Verdín Camacho publica sus notas en www.relatosnayarit.com