Carta llega a su destino 100 años después de ser enviada, en Estados Unidos

Brittany Keech, de 30 años, originaria de la localidad de Belding, en Míchigan, recibió una carta en su buzón la cual, su color amarillento contrastaba con el blanco de los sobres de facturas, al fijarse en el matasellos, observó que tiene fecha de 29 de octubre de 1920. La dirección en efecto, era suya, pero el destinatario era un hombre.

“Queridos primos. Espero que os encontréis bien en general, pero madre anda muy floja de las rodillas. Hace un frío horrible aquí. Acabo de terminar mi clase de historia y dentro de nada me voy a la cama. Mi padre se está afeitando y mi madre, dictándome vuestra dirección”, describe un tal Flossie Burgess.

Había usado una postal con motivos de Halloween y le añadió un sello de céntimo como franqueo a la carta, aunque a la vista está que no sirvió.

Keech, su inesperada destinataria, asegura que no sabe cómo es posible que la carta tardara casi un siglo en llegar a su destino.

En su respuesta, un portavoz del Servicio Postal de Estados Unidos, explica que “muchas veces estos problemas no tienen que ver con que se hayan traspapelado envíos que terminan desapareciendo, sino que lo que suele ocurrir es que algunas viejas cartas postales compradas en mercadillos, anticuarios o por internet vuelven a entrar en el servicio postal. y el resultado final es aquel que mejor sabemos hacer: siempre haya una dirección y franqueo, la postal o la carta termina entregadas”