María pide ayuda para comer, «aunque sea frijolitos», la contingencia le afectó sus ingresos

*Ni siquiera tiene un refrigerador donde guardar lo poco que tiene.

En una pequeña casa hecha con láminas, lonas y pedazos de cemento vive María de los Ángeles de 78 años, junto con su esposo que hoy el confinamiento lo limitó a seguir trabajando como albañil y se dedica ya a ser velador.

Su casita es muy pequeña y con muchas carencias. No tiene un refrigerador para sus alimentos, ni tiene estufa, prepara sus alimentos en leña y su cocina con trabajos tiene techo: “necesita ayuda, aunque sea frijolitos pues con frijolitos y un chile comemos gracias a Dios”, pide la mujer.

Los vecinos la ayudan con poquito de lo que tienen, pero María lo que más teme es que llegue la temporada de lluvia y se moje su casita y el esfuerzo de ella y su esposo se venga para abajo.

“Necesita Ayuda, que no se me moje, es lo que estamos esperando ya las aguas, si tienen alguna lámina aloe ahí si me la pueden regalar y luego también las pido quesos tienen un Refrigerador que no usen dime lo pueden regalar, porque como no tengo donde se me echan a perder”, explica María de los Ángeles.

Si de corazón te nace ayudar a María de los Ángeles, la puedes encontrar en calle latón #54 entre Diamante y Ópalo en la colonia Valle de Matatipac. Ella nos necesita más que nunca.

 

Con imágenes de Leo Costa