El operador de ambulancia en Tepic que superó el coronavirus: “¡te falta aire y todo te duele!”

El trabajador del IMSS reflexiona: “a las gentes que no creen les digo que ojalá y nunca les pase esto, porque es algo muy feo…”

Posiblemente a finales de abril, José Antonio Salas Moya, operador de ambulancias en el Hospital General de Zona número 1 en Tepic, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) –la clínica 1-, se contagió del coronavirus Covid-19.

El propio Salas deduce lo anterior porque alrededor del 30 de abril empezó a mostrar síntomas: alta temperatura y una terrible falta de aire:

“El aire que respiraba no era suficiente, me faltaba, tenía que jalar con la boca. Es como cuando sacas un pez del agua.”

José Antonio, que además padece diabetes e hipertensión, se presentó al triage para pacientes sospechosos de Covid-19 en la citada clínica, pero le dijeron que no tenía el virus. Regresó a trabajar.

Pero los malestares seguían: sentía que los pulmones se endurecían. Le dolía la espalda.

“Es una desesperación muy fea. Que lástima que haya gente tonta que todavía no cree.”

Regresó al triage y la respuesta fue la misma: le aseguraron que no tenía coronavirus.

Sin embargo, unas horas después, “yo ya no podía manejar” y su esposa Ana Elizabeth Beltrán Landeros lo llevó al Seguro Social. “Ella es mi ángel”, agrega.

Así, a la tercera, la institución médica aceptó que era portador del virus. José Antonio fue hospitalizado el lunes cuatro de mayo. Tiene 52 años.

Respecto a dónde se contagió, no puede asegurarlo, pero tiene en mente un traslado que hizo al poblado La Cantera de una señora que, trascendía, podría ser portadora del Covid-19.

Completa que en esos días otros dos operadores de ambulancia también resultaron positivos.

Durante los días de internamiento, Salas ocupó la cama 2-9-3. Afortunadamente nunca necesitó ventilador.

Pero precisa que fueron ocho días muy pesados:

“Es muy desesperante porque estás batallando para respirar. Es terrible sentir la falta de aire. Y pesa mucho no ver a tu familia. Es feo.”

Durante esos días, compartió cuarto con un joven médico que pronto fue dado de alta para seguir la cuarentena en casa, pero también estuvo cerca de un señor de 76 años que lamentablemente falleció.

Salas Moya hace una reflexión pensando en todo el personal que labora en las instituciones de salud, desde doctores, de enfermería, camilleros, operadores, de intendencia:

“Todos estamos en riesgo, debemos exigir a las autoridades que nos den el equipo necesario para nosotros brindar una mejor atención. Que nadie se exponga tanto. Todos son excelentes personas y muy profesionales, con una entrega y preparación inigualable. Mis respetos y mi agradecimiento.”

Y en cuanto a muchas personas que no creen en el Covid-19, señala:

“A esas gentes les digo que ojalá y nunca les pase esto, porque es algo muy feo saber que está en peligro tú vida. Vale más que lo crean. ¡Todo te duele!”.

El lunes 11, José Antonio fue dado de alta para seguir la cuarentena en su casa. En los últimos días se ha sentido mucho mejor.

Una de sus hijas, soltera, se fue unos días a casa de su hermana, ya casada. Así, sólo él y su esposa Ana Elizabeth permanecen en casa, cumpliendo con el debido aislamiento. Ya realiza algunos ejercicios, como inflar bombas para que los pulmones se ejerciten.

En unos días le practicaran un nuevo estudio para verificar si ya no tiene el virus.

Por teléfono, este reportero contactó a José Antonio al anochecer de este martes. Se le agradeció el gesto de haber tomado la llamada, y se le dijo del reconocimiento de muchos a quienes trabajan en áreas de salud, como él.

“¡Cuídate por favor, y cuida a los demás!”, fueron sus palabras de despedida.

 

 

Esta información es publicada con autorización de su autor. Oscar Verdín Camacho publica sus notas en www.relatosnayarit.com