Recuerdan con cariño al Profesor Pedro Rodríguez Monroy a poco más de un año de su fallecimiento

Tepic.- A poco más de un año de su fallecimiento, el Profesor Pedro Rodríguez Monroy es recordado con mucho cariño por su familia, alumnos y todas las personas que lo conocieron en vida.

Rodríguez Monroy tenía la visión de ser médico, por ello, emigró a la Ciudad de México, sin embargo, fueron varias las situaciones que lo hicieron regresar a Tepic y por azares del destino se convirtió en maestro, profesión que lo llevó a recorrer distintas comunidades de Nayarit.

“Por la situación económica y por tener una familia con seis hijos, se le hacía un poco difícil aquí mantenernos, se va a una invitación a la Normal Experimental en Mexe, Hidalgo y ahí a lo que es el Valle de Mezquital en donde funda la primera Normal Experimental, que dicho de paso tiene el segundo lugar como la mejor normal del país”, explica Angélica Rodríguez Caldera, hija del maestro Pedro.

“Él comentaba con muchísimo orgullo esa travesía que él hacía a la Ciudad de México para gestionar la apertura de la escuela que él fundó por la necesidad que él veía económica y de movilidad de los alumnos rurales”.

El Profesor Pedrito como muchos lo conocían, laboró cerca de 14 años en el estado de Hidalgo y era solamente en periodos de vacaciones cuando su familia podía convivir con él. El trato hacia sus alumnos, dicen sus hijas, siempre fue el mismo que tuvo con ellos y es por eso que hoy a poco más de un año de su muerte es recordado con diversos reconocimientos en aquel estado.

“Mi padre trascendió de una manera maravillosa, entonces creo que el legado que él nos deja, a mí me deja mucho compromiso porque no podemos hacer menos de lo que él hizo, el hecho de que un bulevar lleve su nombre, que en la escuela Normal se esté pintando un mural con la historia del Profesor Pedro Rodríguez Monroy es una satisfacción enorme”, afirma Angélica Rodríguez.

“Hizo historia y dejó huella muy profunda en toda la gente que lo conoció, que lo trató y sobre todo que recibió clases de él”.

“Nadie es profeta en su tierra”, una frase que su familia tiene muy claro, y aunque sus últimos años como educador los pasó en Nayarit, es el Estado de Hidalgo donde su huella jamás se borrará.