El presidente municipal de Ruiz vive en su infierno

* Jesús Guerra Hernández es vinculado a proceso por delito de violación equiparada; autorizan dos meses de investigación complementaria.

El presidente municipal de Ruiz, Jesús Guerra Hernández y sus abogados tienen dos meses para decidir una estrategia de defensa: insistir que no cometió el delito de violación en agravio de una adolescente de 16 años, que además sería su hija, o aceptar los cargos que le imputa la Fiscalía General del Estado (FGE) y someterse a un procedimiento abreviado con miras a una disminución de la condena, pero tendría que reconocer que cometió el ilícito.

En el primer supuesto; es decir, si decidiera llevar el caso a juicio oral, ya no habría manera de negociar la pena y se aplicaría la que dictara el respectivo Tribunal de Enjuiciamiento -hasta llegar a amparo-, por lo que seguramente la Fiscalía solicitaría la condena máxima de 30 años, mientras que su defensa pediría que fuera absuelto.

Médico de profesión, alcalde por el PAN, Jesús Guerra vive su propio infierno.

Seguirá en prisión, recluido en la penal de Tepic, mientras transcurre el juicio.

Si bien este lunes se resolvió el auto de vinculación a proceso por el delito de violación equiparada en contra de Guerra, ello no prejuzga sobre su probable responsabilidad, sino que se autoriza la etapa de investigación complementaria que, cabe añadir, dentro de dos meses podría tener una prórroga si la defensa o la agencia ministerial lo consideran necesario y así se plantea ante el juez de control Armando Elías Martínez.

Por lo pronto, sobra decir que se pretenden encontrar más evidencias en torno a lo ocurrido la madrugada del martes 28 de abril en la casa del presidente municipal, en Ruiz, para añadirlas a la causa penal 617/2020.

Hasta el momento, el panista enfrenta un señalamiento directo de la menor, que se despertó a la 1:30 horas cuando ocurría la agresión.

El jueves 30, durante una conferencia de prensa, el fiscal Petronilo Díaz Ponce Medrano explicó que “si bien se pudo detectar en el exudado de la víctima líquido seminal, no fue posible obtener células espermáticas que permitieran una confronta con el ADN del presunto agresor.”

Según los datos citados por el fiscal, Jesús Guerra le pidió una entrevista, citando que era falso lo que se decía, y más tarde se presentó voluntariamente con él, acompañado de dos abogados.

Horas después se ejecutó la orden de aprehensión.

De igual forma se conoció que el imputado dio positivo a un estudio de mariguana, mientras que al alcohol dio negativo. La investigación ubicaría que desde la tarde del lunes 27 hubo otras personas conviviendo en la casa de Guerra –al menos un adulto varón y una joven-.

El fiscal Petronilo Díaz Ponce precisó que -posterior  a la agresión- la agraviada se encerró en un cuarto y desde allí se comunicó con familiares.

Así, al señalamiento principal se ha sumado el de otras personas que arribaron de madrugada a la casa del funcionario para que la menor pudiera salir; después se trasladaron a Tepic para presentar la denuncia en oficinas centrales de la Fiscalía.

La semana pasada se conoció ese alboroto afuera de la casa de Guerra, por la calle Justo Sierra. Y mientras se le reclamaba la presunta violación, él lo negaba.

Dictado el auto de vinculación a proceso, la investigación complementaria va ahora, como ya se dijo, en busca de más evidencias para reconstruir con mayor detalle lo sucedido. No se descarta que pueda solicitarse una orden de cateo para inspeccionar la casa.

Hasta el momento, Jesús Guerra se ha reservado el derecho de rendir declaración.

 

 

* Esta información es publicada con autorización de su autor. Oscar Verdín Camacho publica sus notas en www.relatosnayarit.com