La tortura macabra que involucra a Zulma Altamirano y a Édgar Veytia

Imputan a ex regidora y ex delegada de la Secretaría de Relaciones Exteriores los delitos de tortura, abuso de autoridad, y tráfico de influencias.

Cuando en la madrugada del 28 de noviembre del 2014 murió la joven madre Gladis Denisse Altamirano Estrada, podría decirse que también empezó a morir su esposo Miguel Ángel García Pérez.

El deceso de Gladis se confirmó en el hospital de la Cruz Roja. Pronto arribaron policías estatales que detuvieron a Miguel Ángel. De entrada, se creía que era el responsable, sin embargo pronto se determinó que la muerte había sido por causas naturales, pero ello no impidió que continuara preso. La razón: Gladis era hermana de Zulma Rosario Altamirano Estrada, identificada políticamente con el entonces gobernador Roberto Sandoval Castañeda. Entre otros cargos, fue regidora en Tepic y posteriormente delegada de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Entre aquel 28 de noviembre y el tres de diciembre en que se decidió su libertad, Miguel Ángel fue sometido a torturas, primero en la Fiscalía General del Estado (FGE) y después en la penal: “¡sin compasión!”, escuchó ordenar al fiscal Édgar Veytia, que primero lo cacheteó y le exigía que aceptara que había matado a su esposa. Le ponían una bolsa en la cabeza, o una toalla en la cara y le echaban agua, o lo envolvían en una cobija y le soltaban golpes entre varios policías.

Zulma entraba a la penal para amenazar a su cuñado y le exigía que cediera la custodia de sus hijos, tres niños que actualmente cuentan con 11, 10 y ocho años, dos hombres y una mujer.

Además de la muerte de su esposa, resultaba obvio que Miguel Ángel pasaba por días terribles en reclusión, tanto así que cuando el Juzgado Tercero Penal requirió su excarcelación para tomarle su declaración preparatoria, relacionada con el expediente 900/2014 por el delito de desobediencia y resistencia de particulares, al menos dos veces se le respondió que no era posible debido a movimientos internos de la penal. Se cree que en realidad se le ocultó por su estado físico a causa de las torturas.

Un policía estatal del departamento de investigación de homicidios que fue interrogado sobre estos hechos recordó que, efectivamente, Miguel Ángel le fue entregado aquella madrugada por parte de dos agentes de la Policía Nayarit, encapuchados. Miguel Ángel ya iba con golpes. Un directivo le ordenó que citara el delito de desobediencia y resistencia, pero ante la duda, intervino “Willy” -Carlos Alberto Rodríguez Valdés-, secretario de Veytia: “¡ya, ponlo así, ¿tienes miedo?, o le comento al fiscal…”

El de Miguel Ángel García es uno de los muchísimos casos de fabricación de delitos en los tiempos de Veytia, ahora preso y condenado en Estados Unidos por narcotráfico.

Aunque puesto en libertad, Miguel Ángel continuó sufriendo amenazas, tortura, levantones. Su cuerpo lo resintió, hasta la imposibilidad de poder caminar, debiendo usar silla de ruedas.

La señora María de los Ángeles Pérez Montes cuenta a este reportero que durante años se quedaron callados. Veytia le había advertido a Miguel Ángel: era un favor que hacía a Zulma, y podría desaparecer a toda su familia.

– ¡Aquí estoy, firme! –agrega María de los Ángeles, haciendo un esfuerzo para no llorar en el pasillo del Centro Regional de Justicia Penal.

Su hijo Miguel Ángel falleció el pasado 15 de septiembre, 14 días antes de cumplir 32 años.

Según la narración, a causa de las torturas se generó un daño que fue deteriorando su estado físico. A sus tres hijos se les permitió asistir al sepelio.

Pérez Montes ha rendido declaraciones ministeriales en las que retrata la entonces exigencia de Zulma para que los niños no quedaran con Miguel Ángel, y su repetida amenaza, asegurándole que “mi hijo se iba a pudrir en la cárcel.”

Aprehendida por orden judicial a las 9:17 de la mañana de este viernes, Zulma Rosario Altamirano fue puesta a disposición del juez de control José Manuel González Zepeda.

La agencia del Ministerio Público le imputa coparticipación en los delitos de tortura, abuso de autoridad, y tráfico de influencias.

Los datos citados en esta nota son parte de la explicación ministerial para solicitar que se dicte auto de vinculación a proceso dentro de la causa penal 1461/2019, la próxima semana.

Según fue anunciado, se decidió la prisión preventiva justificada en contra de Zulma Rosario durante el tiempo que dure el juicio.

La defensa había solicitado una medida cautelar distinta, e incluso el ofrecimiento de dejar el pasaporte y la visa de la imputada. Se indicó que Zulma apoya económicamente a su mamá Victoria Estrada para el mantenimiento de los tres niños.

La propia ex regidora comentó que le gustaría “seguir el proceso fuera”, añadiendo que ha cumplido con todos los citatorios y que en ningún momento se le negó a Miguel Ángel que viera a sus hijos. Agregó que, en una ocasión, se le pidieron 600 mil pesos para dejar por terminado el asunto.

Vestida con un suéter rosa, no hizo mayor comentario cuando escuchó el dictado de la prisión preventiva.

Un agente ministerial que mencionó los datos de prueba hizo referencia a un video, a través del cual Miguel Ángel detalla cómo fue torturado “a golpes y a golpes”, y de la posterior imposibilidad para caminar.

Es uno de los tantos casos macabros de los tiempos de Édgar Veytia.

 

 

* Esta información es publicada con autorización de su autor. Oscar Verdín Camacho publica sus notas en www.relatosnayarit.com