Era músico y le cortaron las piernas por diabetes; asegura que tres hijos lo abandonaron

* Lino sobrevive con carencias gracias a la ayuda de su hija, la única que no lo dejó a su suerte, sin embargo, ninguno tiene apoyo y apenas si tienen para comer.

Tepic.– Lino era músico y ahora no puede bailar ninguna canción; a sus 78 años, le cortaron las piernas a causa de la diabetes y solo puede trasladarse en silla de ruedas.

Cuenta que tres de sus hijos lo abandonaron, y sobrevive gracias a su hija María, la única que no lo dejó a su suerte.

“El pago de 70 y más se lo quedaron, del primer pago de febrero que es cuando ya estaba aquí, nada más me dieron 2 mil pesos pero en abonos”, cuenta María de la Luz Frausto, la fiel hija de Lino.

Por cargar a su papá para atenderlo, María tiene lastimada una rodilla y además no puede salir a trabajar porque tendría que dejarlo solo.

“Por levantarlo a él se me hizo un esguince, pero ya tengo casi cuatro meses con sobadas y pues no”, añade María.

Sus vecinos le ayudan

Además de ver por Lino, ella mantiene a sus hijos y a dos nietos que le dejó una hija. No siempre tienen para comer, aunque cuentan con la solidaridad de sus vecinos.

“Me prestan, los vecinos me apoyan mucho, en la tienda me fían también y ya saco y ya pagó. No contamos con ningún apoyo, bueno, yo no cuento con ningún apoyo de gobierno para decir pues de lo poquito que me dan, Prospera pero no, ni con despensas, nada”.

En su casa abundan muchas carencias: un refrigerador descompuesto con pocos alimentos, no hay radio, ni televisión, ni mucho menos lavadora; pero María como puede sale adelante a pesar de el dolor que siente cuando camina, ella lava ropa, cocina en leña y carga a su papá para vestirlo, bañarlo y atenderlo.

No pierde la esperanza

Lino por su parte no pierde la esperanza de seguir siendo útil para ayudar a su hija y tener una mejor calidad de vida.

“Con dinero para un negocio, es que esperar no sirve, mejor un negocio, un negocio aunque sea algo para vender”, dice el frustrado músico.

Su viejo y roto violín, ahora es un recuerdo de que su vida no fue tan triste como ahora y lamenta no poderlo tocar para que aunque sea, la música lo ayude a sentirse mejor.