De las Marietas a las Islas Marías

No hay que ser muy imaginativos para visualizar la amenaza que enfrentan desde ya las islas Marías, lo hemos visto en las islas Marietas de Bahía de Banderas, donde tras la difusión de la famosa foto de la idílica Playa del Amor las hordas de turistas nacionales y extranjeros tomaron por asalto la zona al grado de exponerla a un daño ecológico irreversible

La María Magdalena de las Islas Marías

Con el traslado de 625 reos en los primeros días de marzo se concretó el cierre del penal de las Islas Marías, el cual por casi 114 años fue un referente para toda la sociedad mexicana. Fundado en 1905 por Porfirio Díaz para encarcelar a los disidentes de su gobierno, el penal de Islas Marías fue considerado como un modelo a seguir en materia de readaptación social debido a sus características de penal sin rejas, aunque durante el gobierno de Felipe Calderón fue utilizado como penal de máxima seguridad al resguardar a más de 7 mil reos de alta peligrosidad, lo que provocó graves conflictos internos.

Apenas el pasado 17 de febrero el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció en Nayarit el cierre definitivo del complejo penitenciario para ser convertido en un centro cultural o turístico, lo cual no fue novedad ya que un año antes, el 3 de marzo de 2018, durante una gira por Nayarit el entonces aspirante a la presidencia de la república planteó la posibilidad de cerrar el complejo penitenciario de manera definitiva, lo cual se concretó el lunes 11 de marzo con el anuncio oficial, luego de la publicación del decreto días antes.

Por desgracia la decisión de López Obrador de cerrar el complejo penitenciario de las famosas islas nayaritas no obedece a un detallado proyecto cultural o turístico, sino a la apremiante necesidad de ahorrar dinero público para destinarlo al financiamiento de los programas sociales del gobierno de la Cuarta Transformación.

Por supuesto que es una magnífica idea explotar el potencial turístico del archipiélago ubicado a unas cuantas millas de Puerto Vallarta ya que el conjunto de islas tiene todo para ser una potencia turística en el corto plazo, ofreciendo al turista internacional algo que en estos momentos muchos dudan que México como país pueda ofrecer: seguridad absoluta para sus visitantes.

La prisa por desmantelar el penal por desgracia responde a la necesidad de ahorrarse los más de 700 millones de pesos anuales que costó su operación, lo que implica que en el corto plazo esta zona, decretada en el 2010 por la ONESCU como Reserva de la Biósfera, podría quedar prácticamente abandonada a merced de los explotadores de pesquerías que permanentemente la acechan y que eran contenidos por el estricto operativo de protección militar que lo rodeaba.

Como bien saben los expertos, la zona es un santuario de especies marinas altamente apetecidas por pescadores deportivos y comerciales, quienes ya sin la amenaza de los operativos militares de salvaguarda podrán acceder como nunca antes a las cuatros islas del archipiélago, amenazando peligrosamente el equilibrio de este valioso ecosistema.

Se aplaude la decisión de López Obrador de decretar el Centro Cultural Muros de Agua José Revueltas en memoria al escritor que estuvo dos veces preso en ese penal por sus ideas opositoras al régimen, sin embargo estamos ante un caso similar al del Centro Cultural Los Pinos, donde por decreto se abrió al vapor el 5 de diciembre un gran centro cultural donde antaño era la residencia oficial del presidente de la república.

Quienes acudieron a Los Pinos en las primeras horas de su apertura solamente encontraron salones vacíos, lo mismo que encontrarán quienes logren arribar a las islas Marías en los próximos días, semanas o meses.

Con el traslado de los presos seguramente también se reducirá notablemente el sistema de vigilancia que por décadas se implementó en la zona para evitar la fuga de internos y mantener a raya a los pescadores furtivos, quienes tras el cambio jurídico de la zona tendrán todas las facilidades para traspasar los límites hasta hace poco ferozmente establecidos.

No hay que ser muy imaginativos para visualizar la amenaza que enfrentan desde ya las islas Marías, lo hemos visto en las islas Marietas de Bahía de Banderas, donde tras la difusión de la famosa foto de la idílica Playa del Amor, las hordas de turistas nacionales y extranjeros tomaron por asalto la zona al grado de exponerla a un daño ecológico irreversible.

Ubicadas a 112 kilómetros de la costa y dotadas de un aeropuerto con capacidad para recibir los Boeing de la Policía Federal, las islas Marías están listas para recibir a miles de visitantes que ya están buscando la forma de vivir esa nueva experiencia, lo cual implica graves riesgos para el ecosistema si se permite una explotación desordenada.

Por desgracia el gobierno federal no tiene una visión clara de un proyecto turístico de gran escala para desarrollar la zona de manera armónica, lo cual el corto plazo la condena al abandono gubernamental.

La única opción viable es que los empresarios turísticos de la región asuman un papel más activo y negocien con el gobierno federal un plan de desarrollo y preservación de la zona.

Ejemplos hay varios, como el de Nuevo Vallarta donde el empresario Daniel Chávez Morán levanta un emporio turístico sobre la zona federal del río Ameca. No es coincidencia el fake news publicado en días pasados afirmando que el Grupo Vidanta ya tiene todo listo para construir un hotel de gran lujo en as Islas Marías en donde incluso atracarían cruceros internacionales en cuanto inicie operaciones.

Por desgracia la otra opción es condenar a las históricas islas Marías a la explotación irracional de pescadores furtivos que desde ya se regodean por el botín que tienen a la vista, porque lamentablemente el nuevo gobierno federal no tiene entre sus prioridades la consolidación de México como una potencia turística mundial.

La famosa foto de las Islas Marietas.