Los enemigos del Plan Nacional de Desarrollo

El gobierno de México arrancó la segunda etapa para la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2019-2024, con esto, se pretende consultar a la población para que ellos mismos presenten propuestas que atiendan las problemáticas más urgentes del país.

El Plan Nacional de Desarrollo, en palabras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL): es el principal documento de planeación que expone los objetivos de las distintas políticas públicas, establece las acciones específicas para alcanzarlos y proyecta los indicadores que permiten medir los avances obtenidos.

En un vocabulario más sencillo, en este instrumento se basa el gobierno federal para programar y presupuestar los programas sectoriales, institucionales, regionales y especiales bajo los que se trabajará a lo largo del sexenio.

Lo que se plasma en el Plan Nacional de Desarrollo son, supuestamente, las estrategias transversales que se seguirán, y digo supuestamente, porque quienes hemos tenido relación con la elaboración de planes Estatales o Federales, sabemos que, del papel a la implementación, hay una distancia muy larga.

Lo anterior, por dos principales razones: Primeramente, no es un secreto que los presidentes, desde antes de resultar electos, ya traen bien definidas sus prioridades, y esas, son inamovibles. En segundo lugar, el poco margen de implementación que le dejan al Plan Nacional de Desarrollo depende de la gestión y colaboración de los diferentes niveles de gobierno, lo que le da un grado de complejidad tremendo.

Cuando quieran identificar cuales fueron las prioridades de los expresidentes de México, denle una hojeada al Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF). En el caso del actual gobierno, por poner algunos ejemplos, la educación pública, los programas sociales y el campo energético, son ámbitos que se vieron beneficiados por orden directa del ejecutivo, y resulte lo que resulte de las consultas del Plan Nacional de Desarrollo, son temas que no presentarán modificación alguna, ni este, ni los siguientes años.

Sucede lo mismo con las áreas que los presidentes dejan de lado. Un tema clarísimo de la administración de Andrés Manuel es la agenda ambiental, aunque sea muy mencionada en las consultas y se vea reflejado en el Plan Nacional de Desarrollo, es algo que no es importante para el máximo mandatario, y, por lo tanto, tendrá poco o nulo apoyo del Estado.

Vuelvo a citar a CONEVAL en su reciente publicación “El balance de la planeación social del sexenio 2013-2018”: Ni el Plan Nacional de Desarrollo ni los programas sectoriales, institucionales, regionales y especiales que exige la Ley de Planeación, así como los ejes transversales, son directrices a los que se les da importancia durante el sexenio, con lo cual los programas presupuestarios y el presupuesto no tienen correspondencia con la planeación de inicio de gobierno. Pareciera que la elaboración y el uso de estos documentos es un mero trámite burocrático.

Por otra parte, quienes han sido parte de la administración pública en México, específicamente en áreas relacionadas con planeación, conocen el embrollo de implementar una política pública o un programa social, bajo las directrices de un plan Estatal o Nacional. Puedo identificar dos principales causas: La primera es, que simple y sencillamente las prioridades de un gobierno municipal, estatal o nacional nunca van a ser las mismas, cada uno ve los problemas desde una perspectiva diferente, y, por ende, mientras no haya mayor capacitación y coordinación, el modo de operar sus programas siempre va a ser distinto.

La segunda es un tema de desconocimiento, sucede cuando los servidores públicos no comprenden la importancia de estar alineados a estrategias transversales que permitan potenciar el impacto de los trabajos realizados y el ahorro de recurso que podría resultar de ejecutar un programa de esta forma.

Mi intención no es criticar las decisiones del ejecutivo federal, trato de explicar lo que, a mi parecer, dificulta el cumplimiento de los objetivos y metas establecidas en el Plan Nacional de Desarrollo. Somos muchos los que deseamos que la actual administración tome en cuenta la evaluación de los resultados obtenidos anteriormente, y utilice esa herramienta como guía para tener una planeación que incremente los resultados en 2024.

Por Ricardo Tirado.