El niño de Tepic enviado a estudiar en Europa, regresó para construir el Ángel y otras obras 

• Antonio Rivas Mercado, nacido un día como hoy

El niño nacido en Tepic once años atrás viajaba en barco sin compañía y por orden de sus padres; no conformes con que meses antes hubiera iniciado estudios en la prestigiada Academia de Artes de San Carlos y en la Escuela de Minería de la capital mexicana, ellos deseaban que el vástago conociera y disfrutara las maravillas de aquel mundo ya inmerso en la segunda mitad del siglo XIX.

Estudió ingeniería y arquitectura en los mejores recintos europeos, principalmente en Francia.

En su juventud destacó no solo por su talento y personalidad, acentuada por su estatura de dos metros y su peso de cien kilogramos. Cuentan que en alguna de sus noches parisinas pidió a unos gitanos que le permitieran medir fuerzas con un gran oso pardo amaestrado y que logró sostener al animal brevemente, para sorpresa de sus colegas; se ganó así el mote de el Oso.

Luego de diecisiete años en Europa, regresó a México y no paró de realizar deslumbrantes obras arquitectónicas ni de construir para su nombre un sitial en la sociedad porfiriana.

Entre las principales creaciones de Antonio Rivas Mercado se encuentran el Mausoleo de los Héroes de la Independencia, más conocido como el Ángel, inaugurado con gran pompa el 16 de septiembre de 1910, al cumplirse el primer centenario del inicio de la lucha insurgente.

Además, construyó el Teatro Juárez de Guanajuato, el Museo de Cera de la capital del país, el Palacio Municipal de Tlalpan e incluso su casa, uno de los inmuebles más atractivos de la Ciudad de México.

Don Luis Rivas Góngora y doña Leonor Mercado, sus padres, no se equivocaron al impulsarlo a salir del regazo tepiqueño en que había nacido el 26 de febrero de 1853.
Hoy, quien falleció el 3 de enero de 1927 es una de las figuras de esta tierra con mayor reconocimiento nacional.