Del síndrome de Nazaret a la maldición de Malinche

Y todavía nos sorprendemos lo que sucede a Yalitza Aparicio.

Tepic.- Que los nazarenos decían de Jesús: “¿Cómo va a ser el Mesías si es el hijo del carpintero y yo jugaba con él en la calle?”.

Este síndrome de Nazaret lo ejemplificó el gran escritor mexicano José Emilio Pacheco hace ya tres décadas:

“¿Quién es el escritor más admirado en Colombia? Octavio Paz ¿En México? Gabriel García Márquez ¿Quién es el escritor más atacado en Colombia? García Márquez ¿En México? Paz ¿Cuál es el principal reproche contra García Márquez? Ser castrista ¿Contra Paz? Ser anticastrista ¿A quién propusieron los mexicanos para el premio Cervantes en 1981? A Juan Carlos Onetti ¿Y los uruguayos? A Octavio Paz. No acabarían nunca los ejemplos del síndrome de Nazaret”.

Sobre todo en relación con los casos de Onetti y Paz, José Emilio Pacheco  señaló que “nadie es poeta en su tierra”.

En México tenemos, cómo no, nuestra propia versión de ese síndrome: la maldición de Malinche. Así llamó la cantautora Amparo Ochoa a su creación que especialmente en plazas o calles y al ritmo de su guitarra compartió desde los años setenta.

Amparo narraba cómo, desde la Conquista, damos al extranjero nuestras riquezas por sus espejos con brillo, les abrimos la casa y los llamamos amigos “…pero si llega cansado/ un indio de andar la sierra/ lo humillamos y lo vemos/ como extraño por su tierra”.

Desgraciadamente para la humanidad ya son más de dos milenios de existencia del síndrome de Nazaret y para quienes nacimos en México, prácticamente cinco siglos de la maldición de Malinche. No nos extrañe, pues, lo que ahora sucede  con la actriz Yalitza Aparicio, a quien un despectivo actor mestizo le ha llamado india.

Sí, el actor ya se ha disculpado pero a fuer de la inmediata reacción de buena parte del público; esperanzadora respuesta que nos hace reconocer un contrapeso a esa parte de la herencia de Malintzin. Sin embargo, aún hay un largo trecho que desandar.

No se trata de caer en la xenofobia pero sí de valorar mucho más lo nuestro y entonces no cobre tanta vigencia lo que Amparo Ochoa nos cantó hace décadas: “Oh, maldición de Maliche/ enfermedad del presente/ ¿cuándo dejarás mi tierra/ cuándo harás libre a mi gente?”.

VÍDEO: Sergio Goyri llama “pinche india” a Yalitza Aparicio