Magistraturas, “parcela” de gobernadores; Veytia, “el poder tras el trono”: Germán Rodríguez

El tiempo le ajusta cuentas a la relación de mandos del Poder Judicial con el ex fiscal preso en Estados Unidos.

Fotografía por Genaro Martínez Haro

Como si le ajustara cuentas a la complicidad, el tiempo fue preciso:

Si el cuatro de enero el ex fiscal Édgar Veytia se declaró culpable en una corte de Nueva York por delitos de narcotráfico cometidos en Estados Unidos, el Poder Judicial del Estado vive, a la par, uno de los mayores casos de corrupción en su historia, a propósito de la fabricación de decenas de miles demandas ficticias en cuatro juzgados, durante cinco años, sumado al sometimiento ante Veytia.

En el libro GERMÁN RODRÍGUEZ: ASÍ LO VIVÍ, escrito por este reportero y producto de una entrevista trabajada durante más de un año con el abogado Javier Germán Rodríguez Jiménez, revela  situaciones que lo llevaron a renunciar a la entonces Procuraduría General de Justicia (PGJ), seguro de que el gobernador Roberto Sandoval Castañeda dejó hacer a Veytia lo que quería.

De igual forma, ofrece un análisis en torno a magistrados del Poder Judicial que, precisa, Sandoval, pero especialmente el ex gobernador Ney González Sánchez, vieron como una “parcela de poder”.

MAGISTRADOS SIN UNA RAZÓN JURÍDICA

Magistrado del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) en tres épocas, Rodríguez Jiménez explica en ASÍ LO VIVÍ que en 1999 el gobernador Antonio Echevarría Domínguez se oponía a su designación, sin embargo, con el paso de los años hubo un reconocimiento mutuo, documentada con una carta que Echevarría hizo llegar al magistrado cuando concluyó su encargo y transcrita en el libro.

Rodríguez Jiménez observa:

“Una autonomía del Poder Judicial permitiría tener una justicia auténtica, verdadera, totalmente imparcial, sin injerencia de nadie, una autenticidad completa en las resoluciones. No es a ver si se enoja el gobernador porque liberé un reo (…) Logramos avanzar algo con Toño, pero por desgracia, cuando entra Ney empieza a volver al sistema tradicional de empezar a meter la mano y lo paramos relativamente (…)

De acuerdo con el también ex rector de la Universidad Autónoma de Nayarit (UAN) y ex secretario General de Gobierno, debería reglamentarse para “crear la carrera judicial de forma auténtica, ocupación judicial de carrera. Si tú entraste de notificador, pues ahí vas a ir escalando de acuerdo con tus méritos y te puede llevar hasta el punto de ser magistrado. Pero no hay tal reglamentación, no quieren tocar eso, ¿por qué? Porque volvemos a la ‘parcela de poder’, por el control del Ejecutivo de que todos tienen que deberle el favor por haberlos puestos de magistrado.

“Es un control personal para preservar su imagen más allá de su mandato. De hecho, es lo que hizo Ney con esa reforma de los 17 magistrados, para eso era. El que no es su amigo fue su compañero, o algún otro porque era amigo de su papá y esto y aquello. La mayoría son magistrados que simplemente andan en el sistema político, pero sin una razón jurídica (…)

“Yo había pugnado por aumentar el número de magistrados, pero en tres, o sea de siete a diez (…) Cuando llegué a plantearlo, casi me pegaban y me sacaban números de que el Estado apenas iba llegando al millón de habitantes. Y no alcanzaba para diez, y luego resulta que sí alcanzó para 17 y nadie se opuso.”

Reconocido como magistrado presidente por sus constantes visitas a juzgados foráneos, donde personalmente verificaba su buen desarrollo, ello contrasta con la época actual en que los magistrados no salen de Tepic y, ahora, se dicen sorprendidos de los citados juicios ficticios que se desarrollaron en juzgados de Xalisco, Compostela y Bahía de Banderas. Una situación así sería impensable en los años del magistrado presidente Rodríguez Jiménez, que abunda en el libro:

“Cualquier cárcel que me pregunte, sé cómo es y, claro, iba a platicar con los reos y, en lo posible, por ejemplo, si podíamos concederle algún beneficio como conmutación o libertad caucional, o de perdida

acelerar el asunto (…) Entonces una visita de esas obligaba al juez a moverle, que no estuvieran esperando al defensor y que tramitaran muchas cosas de oficio (…) Yo sí le conocí todas las cárceles y todos los juzgados. Siempre supe dónde estaban y ahorita, si le pregunta a los magistrados, hay unos que no saben ni dónde están.”

Maestro de numerosas generaciones de abogados, lo que describe como magistrados convertidos en ‘parcela de poder’, continuó con Roberto Sandoval:

“No hay independencia de nada. A Pedro –Antonio Enríquez- le acomodaron la Constitución para ratificarlo, la reforman para ese efecto. Andaba muy entusiasmado Miguel Ahumada, que él iba a entrarle, y ni siquiera se dio cuenta que le reformaron la Constitución y, al final, fue el que propuso a Pedro para la reelección –de magistrado presidente (…)

“Yo jamás fui dama de compañía del anterior gobernador ni del actual. Yo fui a los eventos oficiales que tenía que asistir, pero no más.”

En uno de los capítulos, el maestro Germán detalla el linchamiento orquestado por Ney González en el 2009, cuando aspiró a ser ratificado como magistrado, ataques a los que se sumaron otros abogados que identifica con nombre y apellido.

A su decir, se produjo una “despiadada campaña de desprestigio, de descalificación y de insultos (…) Sólo a mí es a quien decidieron satanizar.”

VEYTIA, INSOPORTABLE

En septiembre del 2011, nombrado procurador General de Justicia, Rodríguez Jiménez oficialmente fue jefe del entonces subprocurador Édgar Veytia, quien pronto alcanzó un inmenso poder, por encima de Roberto Sandoval:

“Vamos a trabajar juntos, pienso que vamos a andar por muy buen camino”, le decía inicialmente el hoy preso en una cárcel de Nueva York, para después tomar decisiones sin consultarlo:

– ¡Ah, no! Cuando empezó a venir a mi oficina todavía se portaba decentito, pero de ahí en adelante en las reuniones que tuvimos era de: ‘¡oye tú, vamos a tener que hacer esto!”

En ASÍ LO VIVÍ, el también notario público describe un ambiente pesado en aquellos primeros meses del gobierno de Sandoval, por lo que habló con Édgar Veytia:

– Mire, vengo a decirle que no estoy de acuerdo con nada de lo que usted está haciendo, pero vine a decírselo de frente para que después no andemos con chismes. Porque si comento algo sin decírselo a usted, al rato van a decir que ando por todos lados con chismes. Pienso que con la influencia que usted tiene, yo mejor me voy.”

Retirado de la Procuraduría por decisión propia –“si yo estoy en un cargo, pues tengo que ejercerlo a plenitud, pues si no de qué sirve”-, el maestro Germán no tiene duda de la responsabilidad histórica de Roberto Sandoval en lo que se convirtió Édgar Veytia:

“…era el poder tras el trono. Visible acá el gobernador, pero la verdad era el otro el que decidía. Yo creo que en muchas cosas ni siquiera le pedía permiso (…) llegó al extremo de que se le subió. Al principio, aún decía ‘a ver qué dice mi gobernador’, y le ponía un mensaje, y al minuto tenía una respuesta, y era que sí porque todo se lo aprobaba, pero después ya ni eso, ya ni lo consultaba.”

Sobre la detención del ex fiscal, Rodríguez Jiménez reflexiona en el libro:

“Yo de eso no tenía ni la más mínima idea y mucho menos haber esperado que algún día procedieran particularmente contra él. Lo que yo esperaba, y estaba alentando la idea, de que aquí hubiera gente que se animara a denunciar y que se armaran las averiguaciones de las extorsiones y otros delitos, propiciadas o casi comandadas por él (…) Por más que quieran decir que eran delincuentes comunes, no, no, eran gente en ejercicio de funciones públicas. Era una extorsión constante de que ‘me gusta tú casa y te doy tanto y si quieres, y si no, de todas maneras, la quiero’.”

Sólo una vez el maestro Germán volvió a ver a Veytia; éste le dijo, en un evento en el Colegio de Notarios:

“Yo lo respeto mucho.”

A través de las páginas del libro, posiblemente único en su tipo en Nayarit, calificado por la UAN como un ejercicio que abona a la libertad de expresión, se describen, en la visión del entrevistado, diálogos, pormenores, anécdotas de sucesos relacionados con personajes del poder a lo largo de más de 50 años.

El maestro Germán no tiene duda en ubicar a Ney González y a Roberto Sandoval en la última posición de los gobernadores con los que tuvo trato:

“…ellos definitivamente estarían en la última escala. Ni uno ni el otro.”

Con el paso de muchos años, hay un amplio reconocimiento a la trayectoria de Rodríguez Jiménez, en tanto que, a propósito de los dos temas que aborda esta nota, la historia ha puesto en su lugar a Veytia, dominante en la “parcela de poder”: los magistrados.

 

Aviso a los lectores:

GERMÁN RODRÍGUEZ: ASÍ LO VIVÍ, está a la venta (200 pesos) en la librería de la biblioteca magna de la UAN; en la librería Alas de Papel, calle Turín 40, Ciudad del Valle; en el puesto de periódicos y revistas de México y Abasolo (contra esquina de Palacio de Gobierno); en la notaría pública 17 del maestro Germán, avenida P. Sánchez 346-5, colonia San Antonio; en asociación CECRIF, avenida Principal 81 segundo piso, fraccionamiento Los Limones.

De igual forma, en Ixtlán del Río en el restaurante La Veracruz; y en Compostela, en las tiendas Arte en Piel Ibarría.

 

 Esta información es publicada con autorización de su autor. Oscar Verdín Camacho publica sus notas en www.relatosnayarit.com

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