Detallan vida de lujos de “El Chapo” dentro del juicio en su contra

Miguel Ángel Martínez Martínez, “El Gordo” o “El Tololoche”, continúa declarando dentro del juicio contra Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Hoy, detalló la vida de lujos y opulencia en los primeros años como narcotraficante del capo sinaloense.

Dijo que en poco tiempo, “El Chapo” dejó atrás su pasado pobre en la sierra sinaloense para convertirse en “El Rápido”, el más veloz en el tráfico de cocaína colombiana hasta los Estados Unidos.

Los cargamentos de droga eran tan voluminosos y aportaban tantos beneficios que “El Chapo” se dio a todos los placeres de la vida.

Según contó Martínez, Guzmán en los principios de la década de 1990 estaba en el “mejor negocio del mundo”, aprovechando que “se agarró el boom cocainero” en Estados Unidos.

 “Cuando le conocí no tenía jet. En los noventa ya tenía cuatro”, explicó el testigo.

No se quedaba ahí: también tenía “casas en todas las playas” y “ranchos en todos los estados”.

Además tenía una casa en la playa de Acapulco “muy bonita” con varias piscinas y canchas de tenis que le costó 10 millones de dólares y donde tenía un yate llamado “Chapito”. Y, en un rancho en Guadalajara, había un “zoo” con “leones, tigres, panteras y venados”. Los turistas podían visitarlo gracias a un “trenecito”.

“Viajamos por todo el mundo”, explicó el expiloto del cártel, tanto por negocios -buscar más fuentes de droga, especialmente heroína asiática- como por placer, a veces para jugar a las apuestas, una fascinación del capo. Entre los países visitados Brasil, Argentina, Japón, “toda Europa” y hasta Macau “para jugar”.

La vida de ostentación pasó también a la vida privada, manteniendo a la vez entre “cuatro y cinco mujeres”. Su vanidad le llevó una vez a Suiza, a una clínica “donde te ponen células para mantenerte joven”, en un momento en el que mantenía entre cuatro y cinco mujeres a la vez.

Durante audiencia, juez pide a esposa de “El Chapo” salir de la Corte