Pobreza y hambre en la historia de 8 menores de Chiapas

Imputan trata de personas a tres imputados; familiares empiezan a narrar que no existiría delito y que el trabajo era con consentimiento de parientes.

Tepic.- ¿Un choque de culturas, una situación de usos y costumbres?, o la pobreza extrema y el hambre, o todo junto quizás influyeron en torno al caso de ocho menores de edad de cinco, ocho, 10, 10, 11, 12, 14 y 17 años, encontrados la noche del martes 24 en una vecindad de la colonia Lázaro Cárdenas en Tepic, cuyos tres acompañantes adultos han sido llevados a juicio como probables responsables del delito de trata de personas.

La primera audiencia en que se calificó de legal la detención de Efraín, Miguel y Juan, inició minutos después de las tres de la tarde de este viernes, encabezada por el juez de control José Ricardo Rodríguez Valdez, que validó las actuaciones ministeriales frente a las críticas de la defensa particular, como el hecho de que en algunas diligencias faltara la firma de un policía o de una agente ministerial.

Según fue explicado, la presunción del delito de trata de personas conduce obligadamente a la prisión preventiva, por lo que los tres imputados continuarán recluidos en la penal de Tepic, aunque la audiencia sobre vinculación a proceso se efectuará la próxima semana.

Los muchachos, originarios del estado de Chiapas y posiblemente menores de 25 años, ingresaron a la sala acompañados por un policía; la camiseta de Efraín se veía rota, un agujero grande del tamaño de media panza y el pecho.

Ninguno emitió declaración sobre los cargos, pero además era evidente que no comprendían las etapas del procedimiento judicial. Se sujetaban a las indicaciones de su defensor.

Juan, con una vieja camiseta de resaque, no comprende totalmente el español, por lo que ingresó como intérprete María Esther Hernández, chiapaneca de 27 años y cuñada de Miguel.

En el área destinada al público permanecía el señor Agustín -papá de Miguel-, junto a otro de sus hijos, esposo de María Esther.

El sentir de estos tres familiares se repite: según su apreciación, los jóvenes no estaban cometiendo ningún delito porque llegaron a Tepic, junto a los menores, para trabajar. De hecho, esperan que en los próximos días arriben familiares de los ocho menores y atestigüen que dieron su consentimiento para el traslado a Tepic.

Por ello el dato preocupa: ¿un niño de cinco años podría haber viajado de Chiapas a Nayarit, para trabajar, con consentimiento de sus padres?.

María Esther agrega que en el grupo de los ocho hay varios que son familiares entre si, incluso hermanos, por lo que unos cuidarían a los más pequeños.

Y la muchacha, que vende artesanías en las calles de Tepic y es acompañada por sus dos menores hijos, agrega que acá se come mejor y además los niños cuando regresan a Chiapas llevan dinero a sus familias.

Agrega que Miguel acababa de llegar a Tepic el lunes 23, trayendo artesanías y alojándose en el lugar que ella y su marido rentan a unas cuadras de donde fue el operativo, pero el martes decidió buscar a Efraín, que es su cuñado, por lo que también fue detenido.

La representación de la Fiscalía General del Estado (FGE) anunció que cuenta con decenas de datos de prueba, aún no revelados, para acreditar la trata de personas, a partir del operativo en el que también participó personal del Centro de Justicia Familiar y de la Procuraduría Auxiliar de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes.

Las autoridades locales tocaron un tema necesario, muy sensible y a la vista de todos: el de niños en los cruceros, haciendo malabares, trabajando.

El asunto es cómo podríamos entender, acá, si se acredita que lo que ganaran los niños era precisamente para llevarlo a sus familias y que para estas no existiría delito. Es tan sólo un vistazo a la pobreza y al hambre.

Los ocho menores continúan bajo cuidado de autoridades locales.

 

 

 Esta información es publicada con autorización de su autor. Oscar Verdín Camacho publica sus notas en www.relatosnayarit.com