Ciudad de México.- El pasado 2 de noviembre, la cuenta en Twitter del actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue desactivada por 11 minutos. El mandatario estadounidense, quien cuenta con 43.7 millones de seguidores, es quizá uno de los perfiles más polémicos, revisados sobre todo por la prensa y a nivel internacional.
La empresa dio a conocer que el responsable fue uno de sus empleados “durante su último día de trabajo”. Aunque no dio más detalles de la identidad del joven o el motivo de sus acciones, Twitter prometió “implementar acciones para prevenir dicho evento en el futuro”.
A casi un mes de lo sucedido, el medio digital TechCrunch logró contactar al responsable: Bahtiyar Duysak, un joven alemán de ascendencia turca.
“Fue un error”, comentó, quien trabajaba para Twitter en la división de “Confianza y Seguridad“, la cual se encarga de recibir las denuncias de los usuarios sobre “contenido inapropiado”. Él estaba en Estados Unidos con una visa de estudio, por lo que al vencerse dejó el trabajo y regresó a su hogar en Alemania.
Bahtiyar Duysak contó que momentos antes de terminar su último día de trabajo, recibió una alerta de contenido indebido; él, sin cerciorarse de quién se trataba, desactivó la cuenta. No era cualquiera sino ni más ni menos que la del presidente de Estados Unidos. Él se fue a su casa y no supo nada hasta horas después que se generó un escándalo internacional.
Pese a ser considerado como un héroe por muchos, el joven alemán confesó que realmente esa no era su intención y que nunca imaginó el impacto que tendría desactivar una cuenta de gran calado.
“No hackeé a nadie. No hice nada que no estuviera autorizado a hacer“, justificó Bahtiyar en Alemania. “No fui a ningún sitio al que se suponía que no debía ir. No rompí ninguna regla “.
Antes de este evento, la cuenta de Trump estaba aparentemente protegida contra la desactivación por las infracciones de los Términos de servicio. En junio, Twitter explicó por qué: algunos tuits que aparentemente violan sus términos de servicio son, sin embargo, “de interés periodístico ” y, por lo tanto, de interés público para mantenerse al día.
El CEO de Twitter, Jack Dorsey, reconoció en una entrevista, después del incidente, que ha habido debilidades y lagunas, que también está tratando de abordar.






