Tepic.- En la agresión sexual a una niña de 12 años la historia vuelve a repetirse: el probable atacante es un cercano a ella, alguien que la conoce de hace tiempo: el padrastro.

Este martes, en la sala 2 de juicios orales en Tepic fue reconstruida la violación con los datos de prueba de la Fiscalía General del Estado (FGE), pero más que ello la intención de esta nota es la prevención, el extremar cuidado en cuanto a quiénes tienen contacto con menores de edad.

Los hechos se registraron en una población ubicada a unos 80 kilómetros de Tepic, en la segunda quincena de octubre. Según lo referido en la audiencia de vinculación a proceso, un hermano de la víctima, unos años mayor que ella, descubrió cuando ocurría la agresión por lo que el padrastro inmediatamente se apartó de la niña.

El adolescente narró que, incluso, tomó un viejo rifle para su defensa y junto a su hermana se dirigieron a la casa de un familiar, puesto que el sujeto los estuvo siguiendo y su mamá se encontraba trabajando.

Un dato que llamó poderosamente la atención es que durante la audiencia emitió declaración la mamá de la niña, pero no precisamente en contra de su pareja, sino criticando las actuaciones de la Fiscalía General, como el hecho de que, dijo, firmó la denuncia –como mamá de la menor- pero sin leer lo ahí asentado, o que incluso su hija podría tener coraje contra el ahora detenido.

Frente a la versión de la mujer, la agencia del Ministerio Público intentó contrarrestar su dicho, por ejemplo cuestionándole si acaso durante la diligencia no estuvieron un psicólogo y otros profesionistas para cumplir con el respectivo protocolo.

De hecho, la representación de la Fiscalía General intentó evidenciar una contradicción de la declarante respecto a su versión inicial, pero se presentó un problema: la dificultad para sentar las bases y poder aplicar la técnica de contradicción.

Y es que así, de golpe, el juez de control Guillermo Romero Ríos no aceptó que se le mostrara a la señora el respectivo documento puesto que el agente ministerial no pudo hilar las bases en la técnica de contradicción. Y finalmente desistió del intento.

El juez Romero Ríos dictó el auto de vinculación a proceso dentro del expediente 1416/2017, petición en la que había insistido la agencia ministerial, en tanto que la defensa particular se pronunció en sentido opuesto. En la resolución fue determinante el señalamiento de la menor y de su hermano en contra del padrastro.

De acuerdo con los datos revelados, la citada pareja tiene unos seis años viviendo en unión libre y, según la declaración inicial de la señora, en los últimos meses era notorio que el ahora imputado mostraba cuidados en exceso sobre su hija.

La menor agraviada en ningún momento fue mencionada por su nombre.

Cabe añadir que mediante un dictamen médico fue sintetizado que la citada agresión sexual no había sido la primera.

Por ello y entre otras razones, la representación de la Fiscalía General solicitó un plazo de tres meses para realizar la investigación complementaria y establecer si el sujeto obligaba a la menor a mantener continuas relaciones sexuales.

Posiblemente de más de 40 años, el cabello corto y con grandes “entradas” sobre la frente, el individuo no emitió comentarios sobre los hechos. De ser encontrado culpable podría ser condenado a entre 10 y 30 años de prisión.

Apuntes de quienes laboran en áreas de atención por violencia a niños insisten que en la mayoría de los casos el agresor sexual es alguien cercano al menor.

Por OSCAR VERDÍN CAMACHO/relatosnayarit