De delincuencia organizada a delincuencia despiadada

* Si hace años los ejecutados eran encontrados en la discreción de alguna brecha, ahora sucede al contrario: la intención es que se sepa y las masacres ocurren lo mismo de día que de noche.

El asesinato de tres personas en Infonavit Solidaridad, con un menor de edad entre las víctimas, causó conmoción en Tepic (Foto: NTV)

Tepic.- De lo que hace muchos años se conoció como “delincuencia organizada”, queda muy poco o nada. Ahora es una delincuencia despiadada.

Si antes tenían el cuidado de ejecutar a quien verdaderamente se las debía, el que les había jugado chueco, ahora suelen disparar sus armas sin ton ni son y en la refriega matan a niños, a familias, o a quien estuvo en el lugar equivocado o dentro del carro que aquellos confundieron.

Si hace años los ejecutados eran encontrados en la discreción de alguna brecha, ahora sucede al contrario: la intención es que se sepa y las masacres ocurren lo mismo de día que de noche y en cualquier colonia, además de ensañarse con los cuerpos, mutilándolos.

Por irónico que parezca, se extraña aquella delincuencia organizada porque en ese ambiente la gente de bien no corría peligro, mientras que en los días actuales suelen matar por parejo, a malos y a buenos, a adultos y a jóvenes, a mujeres.

Si antes solían ir por personajes de peso dentro de esa delincuencia, ahora basta ser consumidor de drogas para estar en la mira o simplemente cruzarse en su camino.

Y muchos de quienes jalan el gatillo tienen esa característica: son los de abajo, los que no han tenido cabida por la corrupción y frente a la concentración de la riqueza en pocas manos.

Abarataron la vida, he escrito en otras ocasiones.

Lejos quedaron los años donde una ejecución causaba fuerte impacto, asombro, puesto que en este 2017 ya suman cientos, lo mismo que personas desaparecidas que podrían haber terminado en alguna fosa clandestina.

Hace un mes, el secretario de Seguridad Pública Estatal Javier Herrera Valles pedía tiempo para que esta delincuencia fuera a la baja. Pero un mes después la situación está peor y hay menos paciencia. El desafío a las autoridades y el terror a la población es diario con más y más ejecuciones. Tan sólo en Tepic suman 11 muertes así en menos de 24 horas.

Y a eso habría que añadir una implacable percepción de muchos, ubicando casi siempre a quien es abatido como alguien que andaba en malos pasos; es decir, criminalizando a la víctima y justificando a los agresores.

En esa visión, es como si todos fuéramos narcos.

* Esta información es publicada con autorización de su autor. Oscar Verdín Camacho publica sus notas en www.relatosnayarit.com