El papa Francisco proclamó hoy santos a los “tres niños Mártires de Tlaxcala”, asesinados en el siglo XVI, y a 30 brasileños asesinados en 1645, en una ceremonia en la Plaza de San Pedro del Vaticano.

Sin milagros, declararán santos a niños de Tlaxcala. El primer niño, Cristóbal, fue convertido al cristianismo por misioneros franciscanos y fue asesinado en 1527 por su propio padre, un jefe tribal que rechazó los esfuerzos de su hijo por convertirlo del paganismo.

El niño fue golpeado y arrojado a una hoguera cuando tenía 13 años. Los otros dos niños, Antonio y Juan, fueron asesinados por indígenas en el pueblo de Cuauhtinchán en 1529 por haberse convertido.

Se cree que tenían 12 o 13 años cuando fueron golpeados hasta la muerte por ayudar a misioneros dominicanos. Los tres niños fueron beatificados el 6 de mayo de 1990 en la basílica de Guadalupe por Juan Pablo II y ahora son los patronos de la infancia mexicana.