Los hechos ocurrieron en la zona hotelera de Punta Cancún,  en el margen del sistema manglar Nichupté, donde, de acuerdo a datos de El Universal,  dos hombres de 41 años de edad y el otro de 23 años  fueron sorprendidos por elementos de seguridad pública y autoridades de la PROFEPA, en pleno acto de destazar a un cocodrilo, consolidando así un delito federal de corte ambiental.

La detención se realizó cuando los guardias de seguridad de la zona hotelera realizaban su rutina de vigilancia, y se percataron de la acción que realizaban los tres sujetos, mismos que salieron corriendo, intentando huir, pero fueron interceptados por los elementos,  quienes observaron restos de sangre en la ropa de los involucrados. Uno de ellos traía en la mano un trozo del cuerpo del cocodrilo al que mataron.

El gobierno mexicano prohibió la caza y aprovechamiento del cocodrilo desde 1970. La especie se encuentra en el Apéndice I de la CITES desde 1975 y se encuentra enlistado como “en peligro de extinción” por la International Union for Conservation of Nature (IUCN).