La pregunta espanta: ¿ex rector dejó en 2015 que entrara dinero dudoso a rescatar la UAN?

Tepic.- El ex rector de la Universidad Autónoma de Nayarit (UAN) Juan López Salazar se ha convertido en el hombre perfecto: no se le identifica con algún grupo político. No tiene peso en organismo alguno, tampoco influencia. Y desapareció a principios de junio pasado al concluir su encargo.

Tras el anuncio del Órgano de Fiscalización Superior (OFS) del resultado de la auditoría al ejercicio 2015 en la UAN, López Salazar se convirtió en ese personaje perfecto -sin nadie que meta las manos por él- para un Gobierno del Estado que necesita retomar aire y justificar una lucha contra la corrupción que no ha emprendido con otros sujetos.

Pero y si, lo revelado el martes 15 por el OFS, a cargo de Roy Rubio Salazar, sorprende: más de 320 millones de pesos depositados por la administración de López Salazar a un trabajador de la UAN que ha sido identificado como José Ernesto Robles Delgado.

O de otro trabajador, Miguel Ángel Perales Covarrubias, que habría recibido más de 10 millones.

Si el primer impacto, posiblemente de todos, es que se estaría ante un descomunal acto de corrupción, esa apreciación podría resultar una broma si se documenta a detalle una sospecha mayor de la que el propio OFS dio un adelanto en la información que ya hizo pública, pero que ha pasado desapercibida.

La pregunta espanta:

¿El ex rector Juan López aceptó en el 2015 que ingresara a la Universidad Autónoma de Nayarit dinero de procedencia dudosa?.

El caso UAN merecerá una investigación profunda por parte de la Fiscalía General del Estado (FGE) o, posiblemente, de la Procuraduría General de la República (PGR) con el apoyo de instituciones financieras para seguir el origen y destino que tuvo el dinero.

Y es que resulta imposible creer que López Salazar haya orquestado transferencias electrónicas de ese tamaño a dos trabajadores y que ello no sería detectado.

Imposible.

¿Qué sucedió entonces?.

Una vez conocido el anuncio del OFS, con sus propios datos ha cundido una versión extraoficial que plasma una situación de enorme gravedad: la creencia de que, en diversas ocasiones y para salir de apuros financieros inmediatos, la administración de López Salazar posiblemente recibió recursos millonarios de particulares, cuyo origen se desconoce plenamente y que, posteriormente, debía pagar fuertes intereses.

Así se explicarían las millonarias transferencias de que se habla.

Un aspecto a resaltar, y por ello la importancia de que se realice una investigación detallada, es si realmente los trabajadores identificados sabían de esas transferencias, si sirvieron para que el dinero llegara a otras manos, o si, con las nuevas tecnologías financieras únicamente fueron utilizados en esta trama.

EJEMPLOS

Así explica el OFS en una de sus partes de la observación 1.AGF.15.EA.04:

“a) Existen disposiciones por diferentes conceptos, todos registrados a nombre de un servidor público que según la plantilla de personal del ejercicio 2015 (proporcionada en el oficio UCE/C017/2016), se desempeñó como vigilante en la Universidad Autónoma de Nayarit, con número de plaza 35120; lo anterior por un importe total de $185,500,000.00 (ciento ochenta y cinco millones quinientos mil pesos 00/100 moneda nacional), transferidos injustificada e indebidamente de la cuenta bancaria con terminación 7788 de Banorte, registrada a nombre de la Universidad Autónoma de Nayarit, identificada contablemente con el número 1.1.3.1.4.36; toda vez que no se acredita o existe evidencia que compruebe y justifique el fin institucional”…

A continuación, el OFS individualiza el “concepto” para justificar las transferencias y ahí brotan aspectos que conviene apuntar: en varios de ellos, se habla de “pago de préstamo”. Es decir, vuelve a aflorar la interrogante: ¿la UAN recibió en 2015  préstamos de particulares?. ¿De un simple trabajador?.

Por ejemplo, el 13 de marzo del 2015, por concepto de “traspaso de pago de préstamo” se le depositaron al trabajador 24 millones 500 mil pesos. O bien, el 14 de octubre, 52 millones 500 mil pesos.

Por el concepto “abono a documentos por cobrar” hay sumas diversas y con fechas distintas: tres millones, 12 millones 500 mil, tres millones 500 mil pesos.

Por el concepto “anticipo a proveedores”, se produjo una transferencia por 52 millones 500 mil pesos.

Esa observación, a la que se sumaron otros rubros, dio un total de 200 millones de pesos, estableciéndose responsabilidad del ex rector y el personal que laboró con él en la Secretaría de Finanzas de la Universidad.

Existe otra observación, número 1.AGF.15.EA.04 en el que vuelve a mencionarse al trabajador que se desempeñó como vigilante en la UAN, con número de plaza 35120, que recibió transferencias por 137 millones 952 mil 952.40 pesos.

Y nuevamente los distintos “conceptos” llaman la atención: tres millones por “intereses correspondientes al mes de septiembre de 2015”, 13 millones por “pago de intereses”, siete millones 500 mil pesos por “pago de intereses”, 52 millones 500 mil pesos por “pago de documentos a pagar a largo plazo/15”…

¿A quién se le pagan intereses?: a quien presta dinero.

Por ello la insistencia: ¿hubo particulares que en 2015 le prestaron a la UAN, y después se pagó con fuertes intereses?.

NACHO SE SUMA A INVESTIGACIÓN

A modo el asunto para dar pie a cualquier especulación, los tres sectores de la Universidad: SPAUAN, SETUAN y FEUAN, se han desmarcado del asunto. Nadie vio. Nadie supo.

En conferencia de prensa la mañana de este miércoles, el rector Jorge Ignacio –“Nacho”- Peña González aceptó que la UAN enfrenta una crisis de credibilidad, por lo cual, a pregunta de un reportero, hizo un llamado al ex rector López Salazar –de quien, dijo, hace meses no habla con él ni sabe dónde está- para que aclare la situación, qué fue lo que sucedió.

Nacho Peña respondió que Juan López continúa recibiendo una percepción económica como ex rector, la que se efectúa por transferencia electrónica.

Recordó que él llegó al cargo el nueve de junio del presente, no en 2015, y animó a cualquier persona para que revisen las veces que quieran su declaración de bienes.

Peña hizo un llamado al OFS para que, si lo considera necesario, la auditoría del 2016 se efectúe ya, sin esperar a que concluya el año. Y agregó que aún falta por conocer el trabajo de fiscalización de la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

Peña González añadió que su administración apoyará la investigación que realicen las autoridades ministeriales para el esclarecimiento del asunto:

“¡No estamos escondiendo nada!”.

AQUEL RECARGÓN

El pasado 31 de mayo, ya elegido rector Nacho Peña, así plasmó este reportero en la crónica:

“Una vez concluida la votación, se procedió a la redacción de la respectiva acta, para lo cual hubo un prolongado receso. Varios de los personajes centrales respondían preguntas de reporteros. Un rato después, sin más interrogantes que atender, el rector López Salazar se recargó en el muro a unos metros de su lugar en el Consejo General. Se le veía agotado, como deseando que aquello terminara”.

Ahora se entiende: aquel recargón en el muro, dejando caer el cuerpo, no era únicamente por haber superado la elección.

Juan López Salazar sabía lo que se vendría en poco tiempo.

El mundo se le cae encima.

* Esta información es publicada con autorización de su autor. Oscar Verdín Camacho publica sus notas en www.relatosnayarit.com