Un sacudón a muchos por balacera en Xalisco

Tepic.- Cuando la mañana del lunes 17 se produjo la tentativa de homicidio a una pareja en Xalisco que viajaba en un carro, y además resultó herido a balazos un hombre ajeno al atentado, no sólo se convirtió en un suceso de alto impacto sino que, dos y tres días después se produjo un sacudón en el nuevo sistema de justicia penal.

Conocido el ataque en agravio de Ricardo e Imelda, así como los dos impactos de bala en Raúl –un señor de más de 60 años y que continúa hospitalizado-, por el bulevar Tepic-Xalisco y avenida Del Sol, se implementó un operativo que arrojó la detención de Luis, localizado entre cañaverales y cerca de él la bicicleta en que viajaba cuando presumiblemente disparó con una pistola y luego se dio a la fuga.

Básicamente con esa síntesis se inició el expediente 1126/2016 y pasado el mediodía del miércoles 19 se efectuó la audiencia de control de detención, en una sala de juicio oral en Tepic.

Según datos recogidos, una aparente distracción de la representación de la Fiscalía General del Estado (FGE) al no citar ante el juez de control varios elementos para acreditar la detención en flagrancia, es decir, olvidando diversas pruebas, motivaron que el juez decretara la libertad del citado Luis.

Aparentemente se hizo referencia a un parte informativo de los agentes que participaron en la detención, pero no se reveló, por ejemplo, la versión de las víctimas cuando huyeron de la agresión en su vehículo y reportaron los hechos a policías municipales, ante quienes habrían identificado al atacante.

Así, para el juez de control no sería suficiente la versión de que Luis fue detenido entre cañaverales y que en esa zona estaba su bicicleta. Y ordenó su libertad.

De golpe, un asunto de alto impacto ponía a prueba al nuevo sistema de justicia penal, los llamados juicios orales.

La Fiscalía General retomó el asunto y lo consignó, solicitando que se girara una orden de aprehensión, que más tarde fue librada por otro juez.

Con ello, para este jueves muchos ojos estaban pendientes del caso.

Un tercer juez, Filiberto Rojas, encabezó la audiencia minutos después de las dos de la tarde. Luis ya no fue acompañado por defensores públicos, sino por un abogado particular.

A unos siete metros de distancia estuvieron Ricardo e Imelda, al lado de una asesora oficial y de dos agentes ministeriales. La pareja vive para contarlo.

Identificadas todas las partes, el juez preguntó, por separado, tanto a víctimas como al imputado si conocían sus derechos: respondieron afirmativamente.

Puesto que se trataba de una audiencia tras una orden de aprehensión, la representación de la Fiscalía General procedió a formular imputación por los delitos de tentativa de homicidio calificado y lesiones calificadas. Remarcó que Luis actuó con premeditación y con ventaja.

Concluida la cita ministerial, el juez explicó al imputado su derecho a rendir declaración o a reservarse el mismo. Si fuera esto último, no le perjudicaría, pero si fuera lo primero, posiblemente algunas partes serían tomadas en su contra.

– Me reservo el derecho, -respondió, interrumpiendo al juez-.

Filiberto Rojas insistió: debía terminar la explicación, porque está obligado a ello.

– Me reservo el derecho, -volvió a decir, ahora si esperando el momento debido-.

De igual forma, tras consulta con su abogado, Luis solicitó el término de 144 horas para que se efectúe la audiencia de vinculación a proceso. Será el próximo lunes.

Y a continuación se produjo otra sacudida:

La agencia ministerial solicitó la prisión preventiva como medida cautelar contra Luis, y a ello se sumó la asesora de la víctima, sin embargo, cuando el juez le dio el uso de la voz al abogado defensor, éste indicó que no tenía nada que comentar.

El juez insistió: si era el defensor, tenía que pronunciarse de algún modo, hacer valer el cargo.

La defensa no varió: “no tengo nada que comentar, porque es mi estrategia”. Incluso añadió que no tenía conocimiento del asunto porque recién había sido designado.

Filiberto Rojas añadió que se trataba de una “situación grave” lo que el defensor estaba diciendo, por la obligación que se tiene de conocer las distintas etapas procesales. “Denota –apuntó- que no se tiene pleno conocimiento de la etapa”, por lo que lo instó para que se ponga a estudiar las reformas en la materia.

Incluso, Rojas preguntó a Luis si estaba de acuerdo en seguir teniendo el mismo defensor.

– Sí, estoy de acuerdo.

Así, sin debate entre las partes, el juez dictó la prisión preventiva en contra de Luis –recluido en la penal de Tepic- por el tiempo que dure el juicio, pero no deberá ser mayor a dos años, a menos que existan promociones en su favor.

Un asunto así, de alto impacto en que se han presentado circunstancias poco comunes, ha vuelto a poner sobre la mesa aspectos recientemente apuntados por este reportero: en especial la sobrecarga de audiencias que ya arrastran jueces, agentes ministeriales y defensores públicos, así como asesores de víctimas y demás personal administrativo.

Apenas concluyen una audiencia cuando ya están ingresando a otra y después a otra, lo que evidentemente provoca un agotamiento y desemboca en errores impensables.

Es decir, sacar adelante los juicios orales la están soportando poca gente y sin el debido reconocimiento.

La decisión del juez que decretó la libertad de Luis debería verse como sana, puesto que para él no existían las pruebas suficientes para decretar la detención, pero además en una época en que mucho se ha criticado la falta de independencia del Poder Judicial y del nulo intento de sus altos mandos por corregir ese sentido.

Y por último: ya se vio que los abogados que no conozcan el nuevo sistema se van a exponer a ser evidenciados en audiencias públicas y que quedan grabadas.

* Esta información es publicada con autorización de su autor. Oscar Verdín Camacho publica sus notas en www.relatosnayarit.com